Fuentes: YOUTUBE.COM/HISPANTVCANAL | MISIONVERDAD.COM, REBELION.ORG

**Cuando divulgar noticias incómodas a EEUU, sobre América Latina, Medio Oriente, Asia, y de los propios Estados Unidos se hace inconveniente e intolerable para el imperio en crisis y sus aliados regionales.

CIUDAD MCY.- La llamada “libertad de expresión”, fundamentada en el libre mercado y la propiedad privada de los medios, constituye una de las más grandes rapacerías del capitalismo occidental.

Recordando un poco su historia, el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos reza: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

El concepto se funda en lo que escribió en el Digesto el jurista romano Ulpiano: Jurisprudencia es la noticia o conocimiento de las cosas humanas y divinas, así como la ciencia de lo justo y de lo injusto.

Es decir, la jurisprudencia y el derecho romano –una disciplina exclusiva de los aristócratas– saltaron a todas las escuelas de leyes de occidente y a todos nuestros países.

Junto con sus enfermedades venéreas, los conquistadores nos trajeron sus leyes –y su religión– para perpetuarlas en las cátedras de derecho de nuestras poco democráticas sociedades surgidas tras las gloriosas guerras de independencias contra el yugo español, británico, portugués y francés.

A medida que el capitalismo se apoderaba de occidente (incluida América), surgió la “intocable” propiedad privada, otro concepto vital para los creadores del capitalismo, las monarquías y oligarquías occidentales y criollas que ya habían logrado cimentar sus países a fuerza de banderas, fronteras y sangre aborigen.

La organización que más aplaudió esta novísima visión de progreso fue la venerable Iglesia Católica Apostólica Romana. El derecho a la libertad de expresión es defendido como un medio para la libre difusión de las ideas, y así fue concebido durante la Ilustración.

Para filósofos como Montesquieu, Voltaire y Rousseau la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la auténtica participación política. Fue uno de los pilares de la guerra de la independencia de EEUU y de la Revolución Francesa, hechos que remecieron a las cortes de los demás estados occidentales.

LA VERDAD ES MERCADO

La alusión más clásica a la libertad de expresión del capitalismo internacional la podemos encontrar en los juristas estadounidenses Oliver Wendell Holmes Jr. y Louis Brandeis, quienes acuñaron el argumento del “Mercado de Ideas”.

Según esta analogía con la libertad de comercio, la verdad de una idea se revela en su capacidad para competir en el “mercado”. Es decir, estando en igualdad de condiciones con las demás ideas (supuestamente, gracias a la “libertad de expresión”), los individuos apreciarían qué ideas son verdaderas, falsas o relativas.

Este argumento ha sido criticado por pre-asumir que cualquier idea cabría en el “mercado de ideas”. Y, aun así, aquellas ideas que tengan mayores medios de difusión se impondrían sobre otras, al margen de la verdad. Aún más: tras la teoría del “mercado de ideas” existe la asunción de que la verdad se impone sobre la falsedad.

PODER PARA MENTIR Y MENTIR PARA DOMINAR

Efectivamente, medios de comunicación, periódicos y la televisión, con la complicidad de “periodistas” que sirven a sus amos y a su ideología, han llegado a tener el poder de poner o sacar presidentes y fomentar guerras y sangrientos golpes de Estado a modelos progresistas mediante la mentira, la tergiversación y la injuria.

Incluida América Latina, nuestros pueblos conocen mucho esta práctica delictiva amparada por mercaderes inmorales de la “información”. Entre los ejemplos emblemáticos está la intromisión de los medios en el golpe a Salvador Allende, liderado por El Mercurio y su red de diarios (aplastante mayoría de los impresos privados chilenos), y el pontificio Canal 13 de TV, perteneciente al Vaticano y a la Santa Iglesia Católica chilena, y ahora al grupo Luksic, dueño de todos los negocios y la política en Chile.

Asimismo, en el golpe a Manuel Zelaya, en Honduras, se involucraron todos los medios privados. El golpe frustrado en la Bolivia de Evo Morales, con el apoyo del 98% de la prensa, incluyó a todos los canales privados. También el golpe frustrado a Rafael Correa en Ecuador, apoyado por toda la prensa escrita de derecha y 99,9 % de las televisoras privadas, y el golpe de Estado a Hugo Chávez Frías, que en los hechos no sólo fue apoyado sino protagonizado por 100% de la prensa privada y de los canales de TV.

TEMOR DE EEUU: UN MUNDO BIEN INFORMADO

Ahora bien, toda la política de restricciones a los medios de difusión de gobiernos soberanos, por medio de las criminales e ilegales “sanciones”, significa que los sectores poderosos del mundo, vinculados a la guerra y la explotación, están cada vez más desesperados porque su mensaje va siendo paulatinamente demostrado como falso, manipulador y peligroso para los pueblos amantes de la paz, destruyéndose su concepto de democracia proclamado tantas veces.

Esto explica la política permanente de castigos que EEUU y sus aliados impone a naciones independientes, la presión hacia Europa para no aceptar el diálogo como mecanismo para resolver conflictos o diferencias, los crímenes de lesa humanidad al dejar a poblaciones enteras sin comida o medicamentos al impedirles su obtención y, finalmente, apoyar todas las violaciones al ser humano en su esencia, incentivando bandas terroristas, quema de poblados, tortura, ocupación de países, en suma, una visión malévola del mundo y su destino.

Estados Unidos es quien, a través de sus redes sociales, que es mejor llamarlas corporativas, realiza exactamente lo que denuncia, interviniendo flagrantemente en el mundo soberano.

¿ESPERANZA TRUNCADA?

El progreso de las nuevas y variadas tecnologías de la comunicación y la información despertó en su momento esperanzas como opción de pluralismo mediático. A ello se sumó el surgimiento y propagación de la internet, así como la proliferación de redes y soportes digitales.

Después de la exaltación inaugural y, claro está, luego de lo aprovechado durante los dulces tiempos del desbarajuste generado por las mutaciones vertiginosas, volvimos a la fuente, al redil, sólo que peor que antes.

Y es que, siendo la realidad íntegramente lo contrario, buena parte de la población aún cree que las redes sociales significan democracia comunicacional, emancipación informativa, y demás tonterías relacionadas con la cada vez más difusa libertad de expresión.

No nos engañemos. La tolerancia de estas redes y de los medios hegemónicos puede ser grande para proclamar estupideces o para lo que se quiera que entretenga y distraiga. Eres libre dentro de los ajustados parámetros que te son fijados equivale a que lo seas dentro de los cuatro metros cuadrados de una celda.

Puedes referirte a lo que se te ocurra y se te dispensa para hablar de lo que desees, mientras no se afecte el discurso de fondo del poder ni se atente contra la autoridad real de las élites detrás. Un poder para el cual el debido encauzamiento de las narrativas y los sentidos no es un elemento circunstancial, sino constitutivo.

MARCOS GAVIDIA