Aurelio Antonio Álvarez Hernández, el gran Pajarito FOTOS CORTESÍA

CIUDAD MCY.- Hace unos meses atrás, el popular “Pajarito” extendió sus alas para salir a volar a su encuentro con Dios. Lastimosamente Aurelio Antonio Álvarez Hernández, fue atropellado cuando iba de su popular kiosco Tacita de Plata a su casa.

Este particular hombre era uno de los íconos vivientes que se encontraban en Maracay, la Esquina del Coleccionista o mejor conocido como Tacita de Plata

Este hombre peculiar, amante de la música y los libros, abrió las puertas de su kiosco en 1962, donde miles de personas pasaron por lo menos una vez en su vida, de hecho, es punto de referencia para el Cuartel Páez ya que está ubicado en la avenida Bermúdez de la ciudad, entre el Cuartel de Caballería Páez y la cancha de fútbol.

Álvarez Hernández, llegó desde Valle de la Pascua, estado Guárico, para cumplir con su servicio militar en el estado Aragua y aquí se quedó para siempre.

En estos más de 50 años que estuvo en su popular kiosco. Pajarito, como era conocido este simpático hombre, siempre abrió su negocio lloviera, tronara o relampagueara, incluso cuando se le quemó en 2008.

Aunque fue difícil recuperar toda la historia que guardaba en este peculiar espacio Álvarez, se repuso y continuó con su amor a la música. Quienes conocieron a Tacita de Plata, antes del incendio pudieron disfrutar de verdaderas reliquias ya que poseía un interesante álbum personal de fotos, donde conservo celosamente imágenes de la Maracay de antaño. A través de su memoria, cuentan que narraba con precisión interesantes relatos que ilustran y transportan a los clientes hacia acontecimientos épicos de Venezuela, especialmente los protagonizados en Aragua.

Pajarito murió a los 78 años y tenía una energía única ya que caminaba desde su casa hasta lo que fue su segundo hogar y con lo que levantó a su familia, era un querido llanero, de tez morena y ojos achinados.

Un hombre ejemplar que hasta el último día de su vida trabajó

Su apodo, según nos contó su hermano Juan de la Cruz Álvarez Hernández, se debía a que su padre era conocido como “Pájaro”, y él, por ser el hijo mayor de seis hermanos (dos varones y cuatro hembras).

Nacido en Valle de la Pascua, estado Guárico, en 1941, Aurelio Antonio está casado con Reina Colina de Álvarez, de cuya unión nació Marco Aurelio Álvarez Colina, quien es el padre de Daniel Alejandro Álvarez, su único nieto.

“MI HERMANO INICIÓ COMO PREGONERO”

Tal como contó su hermano, conocido como el Clarín de José Félix, Aurelio en los años 60 inició como pregonero en los alrededores del Cuartel Páez y es cuando conoció al que en ese momento era el dueño del emblemático kiosco que con el pasar de los años se lo dejo a él por su constancia-

“Mi hermano era conocido, no solo por vender periódicos, sino también por los discos o LP como eran conocido en ese momento, por eso era conocido y querido en Maracay, muchas personas fuera de la ciudad venían a admirar este icónico lugar, en el cual se siente la ausencia de Pajarito, quien más nunca lo volverá a anidar”, apunto Juan de la Cruz.

Múltiples fueron los reportajes que le hicieron a este icónico personaje

Mientras Álvarez, hablaba de su hermano, contó que este vino a Maracay a cumplir el servicio militar y terminó quedándose.

“El que viene a estos parajes, no se va; y si lo hace regresa. Maracay es la ciudad de amolar vegueros. Todo el que venía aquí se quedaba, porque había muchas industrias donde trabajar, por ejemplo, las textileras”, dijo.

Dicen quienes lo conocieron que Aurelio no perdía una, las gana todas, pues en cada ocasión consigue una salida jocosa o un refrán. La aparente seriedad con la que lo hacía más graciosos sus comentarios, originando risas entre los clientes, esos con los que entabla largas conversaciones paseándose en el ayer.

A pesar de que el emblemático quiosco amarillo o Esquina del Coleccionista, se encuentra en uno de los lugares preferidos por el inclemente sol maracayero, esto no es impedimento para que su propietario salga a conversar con los visitantes, una de las razones que explican por qué se hizo tan popular, en un rinconcito que ha perdurado en los años.

Una de las anécdotas que contó Juan de la Cruz es que en esta icónica esquina conoció a muchas personas importantes en el quehacer de Maracay, uno de ellos, fue el Comandante Eterno Hugo Chávez, que cuando hacía su vida miliar pasaba siempre por el kiosco e incluso en varias oportunidades le fiaba, ya que él era el comandante del Batallón Briceño.

UN ESPACIO QUE RESURGIÓ DE LAS CENISAS

En 2008, Tacita de Plata sucumbió ante las llamas, pero no tardaron los amigos de este querido hombre en construirle otro y en esta oportunidad y en su fachada del quiosco pintaron la imagen de dos reconocidos cantantes mexicanos, Javier Solís y Pedro Infante, debido a que, en sus inicios, sus rostros no solo se vendían en los periódicos, sino también sus melodías en los discos de acetato. Eran los intérpretes de moda.

Uno de los íconos de la Ciudad Jardín, el kiosko Tacita de Plata se quemó la madrugada del martes 8 de julio, consumiendo para siempre una de las reliquias culturales de Maracay y que a los pocos meses un famoso político de la ciudad lo ayudó a reconstruirlo.

En 2008 su kiosco se quemó y él con apoyo y esfuerzo lo reconstruyó

Para los maracayeros, Tacita de Plata es un referente importantísimo, uno de esos que son usados hasta para dar direcciones, podías escuchar fácilmente si ibas a sacar fotocopias al frente, te dirigías al norte en autobús desde el sur de la ciudad, o buscabas la avenida Constitución o el Terminal de Maracay.

Fue el primer kiosco de la capital aragüeña, es recordado por la inmensa cantidad de recortes de periódicos sobre hazañas taurinas y beisbolísticas en Aragua, sucesos clave en la historia maracayera y más contemporáneamente, vender DVD sobre la historia política de Venezuela.