**Estados Unidos y el gigante asiático habrían acordado, en la reunión previa a la del G-20, una frágil tregua; sin embargo, resultaría difícil impedir que China se convierta en el líder económico global a corto plazo**

CIUDAD MCY.- En marzo de este año, el presidente de EEUU, Donald Trump, firmó un memorando “sobre la lucha contra la agresión económica de China” con el que establecía nuevos impuestos a los productos importados desde el país asiático, y dando un paso más hacia la guerra comercial contra sus competidores y proveedores.

La decisión es una muestra más de las debilidades de EEUU, nación que impulsó la globalización pero que ahora “se le vuelve en contra, por el envejecimiento de su industria”. Se trata así de un plan tarifario anual de 60 mil millones de dólares para productos chinos que reafirma la tendencia del presidente y magnate a mezclar intereses económicos y de seguridad para ejercer presión sobre China.

La medida busca recaudar dinero para compensar los recortes anteriores de impuestos internos. Además, Trump prometió recuperar puestos de trabajo y reducir el mayor déficit comercial que mostró en siete años, unos 566 mil millones de dólares. Precisamente la mayor brecha comercial es con China: 375 mil 100 millones de dólares, lo que representa un aumento anual de 8,1%.

ORIGEN DE LA BRECHA

La posición ventajosa de China frente a EEUU, particularmente en rubros como acero y aluminio, se debe a los niveles de sobreproducción causados por la expansión de la producción de China. En el año 2000, el aporte de la producción china de acero al total mundial no llegaba a un tercio, en 2016 produjo 51%.

Cuando todos los grandes países redujeron su producción de acero, China la duplicó desde comienzos de siglo. Con el aluminio ocurre casi lo mismo: EEUU fue un importante productor hasta 2005, pero hoy en día China produce la mitad del aluminio del mundo.

En cuanto a exportaciones al mundo, EEUU creció poco más de seis veces mientras que China lo hizo por encima de 70 veces.

Además, el crecimiento de la deuda del gobierno de EEUU superó 100% de su Producto Interno Bruto (PIB), siendo el cuarto país con mayor porcentaje de su PIB endeudado.

China es el primer poseedor de deuda de EEUU, debido a que le vende a crédito más de lo que le compra, y también a que le compra bonos del gobierno a bajo riesgo en medio de una danza turbulenta de calificadoras y bancos rescatados. En la economía global, el dólar tiene mucho más poder adquisitivo que el yuan. Esto hace que los productos estadounidenses sean más caros para exportar a los países extranjeros que los productos chinos. Por lo tanto, los precios de China para los productos manufacturados son mucho más competitivos que los de EEUU.

REACCIONES ESTADOUNIDENSES

Medidas proteccionistas como las tomadas por Trump, en medio de una arquitectura económica que la misma corporatocracia estadounidense subordinó al libre mercado, pueden resquebrajar más la dinámica interna de EEUU. Personajes como su exconsejero económico, Gary Cohn, Orrin Hatch, jefe republicano del Comité de Finanzas del Senado y el líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, manifestaron su descontento y distancia frente a tales medidas.

Posterior a las medidas, los mercados bursátiles de todo el mundo cayeron, lo que reflejó los temores de los inversores de que el comercio entre China y EEUU empeorara.

Tras interpretaciones sociales de las leyes de la globalización, estas han sido escritas para que los trabajadores pierdan. Es el mito que han tratado de perpetuar, la excusa es la economía, no se puede hacer nada. Pero la economía no es otra cosa que un conjunto de normas, y esas normas son escritas por los hombres y mujeres que fueron electas, y que diseñan quiénes son los vencedores y quiénes los perdedores. Ahora Wall Street está inquieto porque estaban acostumbrados a salirse con la suya. No les importan los trabajos en México o EEUU, solo les importan los precios de las acciones, y esto (los aranceles) afecta a sus acciones.

REACCIONES CHINAS

China estudia primeramente los subsidios comerciales que aplica EEUU a sus productos agrícolas como forma de respuesta, así lo afirman diversos actores internos y externos del país del norte.

En respuesta al memorando, la Embajada de China en EEUU dijo que era una acción proteccionista comercial unilateral típica. China está muy decepcionada y se opone firmemente a tal acción. Para el país asiático las acciones emprendidas por Estados Unidos son contraproducentes: dañarán directamente los intereses de los consumidores, las empresas y los mercados financieros de EEUU. También ponen en peligro el orden comercial internacional y la estabilidad económica mundial.

Se cree que China podría usar la cooperación para desactivar el conflicto aumentando el comercio entre los dos países, por ejemplo, expandiendo su apertura en servicios, manufactura y productos básicos mientras que EEUU podría relajar sus controles sobre las exportaciones de productos de alta tecnología y alto valor agregado a China.

Lo que parece una guerra comercial termina siendo un intento de intimidación a China y al resto del mundo para hacer que todos fortalezcan a EEUU concediéndole recursos económicos y oportunidades de desarrollo, mientras China abandona el camino a ser otro centro de capital y tecnología.

PROTECCIONISMO GRINGO CONTRA LIBRE COMERCIO CHINO

Mientras EEUU se pelea con medio mundo, incluyendo sus más cercanos aliados, China apuesta por más libre comercio y más globalización sin agendas bélicas. En este sentido, el avance de su relación con Europa permitirá estrechar relaciones que aíslen a EEUU mientras persista esa visión única y excluyente.

Es así como China ya opera cerca de 20 líneas de trenes de carga que le comunican directamente con ciudades europeas como Londres, Madrid, Rotterdam o Varsovia mediante la ruta China-Madrid que lleva funcionando más de un año y es el servicio ferroviario más largo del mundo que será optimizado por empresas rusas a un costo total de 242 mil millones de dólares.

Hace años EEUU dejó de ser la superpotencia que aportaba 50% de los bienes producidos en el mundo, luego de la Segunda Guerra Mundial. Hoy asistimos al colapso de una nación endeudada y dividida que pasa por complejos conflictos sociales, que no es el punto de referencia económico y político que fuera para los países occidentales.

UNA FRÁGIL TREGUA

China y EEUU se reunieron durante el G-20 de Osaka para desencallar el diálogo bilateral. EEUU prometió no sancionar más a China, reanudar el diálogo y permitir a Huawei comprar componentes a fabricantes estadounidenses. China prometió comprar más productos agrícolas a EEUU. Pero la reunión sirvió para menos de lo que parece.

Las concesiones de EEUU a China fueron mayores que las de China a EEUU. De hecho, la única concesión considerable fue el cambio de parecer de Trump con Huawei.

¿POR QUÉ CONTINÚA LA GUERRA COMERCIAL?

Primero, porque Estados Unidos no ha eliminado a Huawei de la lista negra. Si lo hubiera hecho, entonces sí habría sido una concesión importante. EEUU no dejó de calificar a Huawei de amenaza para la seguridad nacional.

Segundo, porque las sanciones siguen estando donde estaban. Trump prometió no subir más aranceles a los productos chinos, sí. Pero eso y levantar los aranceles ya existentes
son dos cosas muy distintas.

Una de las exigencias de China era que se levantasen los aranceles por valor de 250 mil millones de dólares. Algo a lo que EEUU no cedió.

MARCOS GAVIDIA