**Una “noche de agua” en Sabaneta de Barinas, en humilde casa de palma con piso de tierra, en pleno aguacero nació el gigante de cuyas manos brotó una lluvia de vida que llenó de verdor y luz a los pueblos del mundo que estaban sumidos en la sequía y en la oscuridad.

CIUDAD MCY.- El 28 de julio de 1954 nació en Sabaneta de Barinas, el Gigante Chávez, hombre que revivió a Bolívar no solo en Venezuela, sino en todo el mundo, por lo que en vísperas de la celebración de su natalicio número 65, es preciso recordar su lucha por un mundo multipolar.

“El mundo del Siglo XXI que ya se asoma sobre el horizonte, no será bipolar, tampoco unipolar, gracias a Dios será multipolar”.

La frase la pronunció el entonces candidato presidencial, Hugo Chávez Frías, un 12 de agosto de 1998, en una conferencia desde el Palacio de Las Academias, Caracas, dando muestra de hacia dónde llevaría su futuro gobierno en política exterior.

Luego de conquistar su primer triunfo electoral, el 6 de diciembre de 1998, Chávez, ratificó una vez más que impulsaría el sueño del Libertador Simón Bolívar, de alcanzar la integración latinoamericana y caribeña.

IMPULSOR DE LA PATRIA GRANDE

Estadista nato, estratega versado y con gran visión global, Chávez sabía que era necesaria una geopolítica mundial que contrarrestara la unipolaridad –ese impedimento que ha truncado el desarrollo de los pueblos– que promoviera la multipolaridad con novedosos mecanismos de integración regionales y extrarregionales bajo nuevos esquemas de cooperación económica, comercial y financiera que afianzaran los intereses políticos comunes.

Este gran venezolano, hijo de la más pura herencia americanista, este militar, experto en inteligencia y estrategia, nunca promovió conflictos bélicos. A la fortaleza ética y moral de Hugo Chávez se sumó su visión geopolítica con la que buscó desmantelar la estructura del imperialismo a favor de la soberanía latinoamericana.

Los pueblos de la Patria Grande nunca más serían mano esclava, ni su territorio colonia de ninguna potencia y, del mismo modo, mantuvo su lucha para acotar la codiciosa expoliación de recursos naturales y energéticos por las corporaciones trasnacionales.

Fue así que a Chávez se le consideró reinventor de la geopolítica de las nuevas condiciones con las que América Latina y el Caribe inauguraban el siglo XXI. Su proyecto geopolítico impulsó a los países de esa región a avanzar, decididos, en su intención de desmantelar la estructura colonial y a construir un inédito proceso de integración con instituciones novedosas

UN SUEÑO QUE SE CRISTALIZÓ

Chávez cumplió su promesa, y sus logros se cristalizaron con la creación de diversos organismos de integración, el primero de ellos: la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), fundada en diciembre del 2004 por el Gigante venezolano y el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.

En trece años esta instancia, que en 2009 pasó a denominarse Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América–Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA–TCP), ha logrado apoyar las iniciativas económicas de sus integrantes, desplegó programas como la Misión Milagro, así como programas educativos. Además, el bloque ha ejercido un contrapeso sustantivo e importante a la hegemonía estadounidense en esta región.

En junio de 2005, nace Petrocaribe, por iniciativa de Chávez, bloque que ha consolidado un nuevo esquema de intercambio favorable, equitativo y justo entre los Estados del área caribeña, por medio del cual se suministra combustible a los países miembros en condiciones ventajosas de pago.

El ALBA es el preludio de grandes organizaciones latinoamericanas como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), fue el 23 de mayo de 2008 cuando se aprobó el Tratado Constitutivo de este organismo.

Esta instancia conformada por doce países miembros, fue clave para frenar los intentos de golpe de Estado al presidente de Bolivia, Evo Morales en 2008. Un año después la instancia defendió la democracia y el orden constitucional en Honduras, durante el golpe de Estado dirigido por los sectores militares, con el apoyo de EEUU, que derrocó al presidente Manuel Zelaya, en junio de 2009.

MÁXIMA EXPRESION DE INTREGACIÓN REGIONAL

Uno de los sueños más grandes de integración de Chávez se hizo realidad en diciembre de 2011, con el nacimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), organismo que agrupa a 33 países de América Latina y El Caribe, sin la intervención de Estados Unidos.

“Estamos poniendo aquí la piedra fundamental de la unidad, la independencia y el desarrollo Sudamericano. Vacilar sería perdernos. Avancemos sin vacilación, que este es el camino. La unidad, la unidad, la unidad”, expresó Chávez en el acto fundacional del organismo.

Otro de los logros de integración lo conquistó el Comandante en junio de 2012, cuando Venezuela entró como miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur).

MAS ALLÁ DE LATINOAMÉRICA

La integración latinoamericana no fue el único logro de Chávez, tras su llegada al poder en 1998. Venezuela, dejó de ser el país sumiso al gobierno estadounidense como lo habían convertido los gobiernos de la IV República, y pasó a establecer alianzas comerciales y estratégicas con grandes potencias como: China, Rusia y Turquía, con las que mantienen acuerdos en áreas petroleras, vivienda, educación, ciencia y tecnología, entre otras.

RUSIA

Con Rusia –a la que visitó 9 veces– tejió una cuidada relación centrada en una política integral de común interés antiimperialista. Los intereses geopolíticos de Venezuela y Rusia, grandes productores de hidrocarburos, también coincidieron con la llegada casi al unísono de sus respectivos gobernantes. Bajo el liderazgo de Vladimir Putin el coloso euroasiático proyectó su carta energética con gran eficiencia y con similar diligencia el país latinoamericano ingresó al tablero global inspirado en la concepción del Socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez.

Más allá del omnipresente rubro energético, esa alianza estratégica se proyectó en la postura común de ambos países en los foros multilaterales, a la par de construir novedosos vínculos económico-comerciales, defensivos y tecnológicos. Siempre en busca de nuevos horizontes, fue el primer presidente de América Latina en visitar Turkmenistán, el gran productor de gas en Asia Central y su abierto compromiso con las economías emergentes fue bien recibida por los dirigentes de Bielorrusia y Ucrania.

CHINA

En el mapa estratégico de Chávez siempre destacó la República Popular de China. Fue uno de los líderes latinoamericanos que más promovió las relaciones bilaterales a lo largo de sus seis visitas a Beijing y otras ciudades. A cambio de la venta de crudo, el líder venezolano obtuvo financiamientos e inversiones para el desarrollo de su país que oscilaron desde equipos médicos hasta el lanzamiento de satélites de telecomunicaciones. Energía a cambio de infraestructura: un buen saldo.

Propuso construir un marco comercial mundial, romper los núcleos hegemónicos y promover inversiones de empresas de capital y crear fondos binacionales. Otros socios asiáticos de interés creciente para la Venezuela bolivariana fueron: India, Japón, Vietnam y Malasia, pronto convertidos en grandes interlocutores del líder bolivariano.

TURQUÍA

Si bien es cierto que la profundidad actual que ha conseguido el presidente, Nicolás Maduro, con la República turca no tiene precedentes históricos dada la contundencia de lo alcanzado hasta ahora, el Comandante Hugo Chávez, fue pilar fundamental del éxito actual de las relaciones turco-venezolanas.

Leyendo entre líneas, este repaso cronológico por acuerdos firmados entre Ankara y Caracas, demuestran una vez más, que los términos multicéntrico y pluripolar, no son obra de la casualidad, son producto de decisiones consensuadas, con miras a producir beneficio mutuo para los pueblos, sin injerencismo de ningún tipo y con respeto a la soberanía nacional, en oposición a posturas derechistas e imperiales.

De esta manera queda sentada, la visión de un hombre que solo amó a su Patria, legando relaciones bilaterales con fortaleza suficiente para superar dificultades y hacer la Revolución Bolivariana irreversible.

APOYO QUE PERSISTE

Luego de la desaparición física de Chávez el 5 de marzo de 2013, EEUU y sus aliados internacionales apostaron por aislar a Venezuela con el fin de intentar derrocar a la Revolución Bolivariana, pero han fracasado en sus intentos.

La derecha logró conquistar algunos gobiernos de izquierda en la región como es el caso de Argentina y Brasil, este último a través de un golpe parlamentario; pero aun así no han logrado poner fin a la unidad latinoamericana y caribeña, que alcanzó Chávez, y que hoy defiende el jefe de Estado, Nicolás Maduro, quien además consolida las alianzas estratégicas de la patria de Bolívar con diversos países del mundo.

Hoy Venezuela no solo sigue contando con el respaldo de Unasur, la Celac, Alba-TCP, Petrocaribe y la Comunidad del Caribe (Caricom) quienes han rechazado las sanciones imperiales contra el país; sino que además preside hasta 2019 el Movimiento de Países No Alineados (Mnoal), conformado por 120 naciones. Es decir, Venezuela no está sola.

CHÁVEZ: EL MUNDO MULTIPOLAR ES IRREVERSIBLE

En septiembre de 2011, Chávez dirigió una carta a la Asamblea General de Naciones Unidas con motivo de su 66º período de sesiones, y que fue leída por el entonces canciller, Nicolás Maduro, en donde alertó que: “Washington sabe que el mundo multipolar es ya una realidad irreversible. Su estrategia consiste en detener, a toda costa, el ascenso sostenido de un conjunto de países emergentes, negociando grandes intereses, con sus socios y secuaces, para darle a la multipolaridad el rumbo que el imperio quiera”.

Ante esto, Chávez dijo a los gobiernos del mundo: “El futuro de un mundo multipolar en paz, reside en nosotros. En la articulación de los pueblos mayoritarios del planeta para defendernos del nuevo colonialismo y alcanzar el equilibrio del universo que neutralice al imperialismo y a la arrogancia”.

“Huele a azufre”

El Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana indicó que la participación del para entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush, en la Asamblea General de la ONU había dejado un olor a azufre, y lo comparó con el diablo.

“Ayer vino el diablo aquí, ayer estuvo el diablo aquí, en este mismo lugar. ¡Huele a azufre todavía esta mesa donde me ha tocado hablar! Ayer señoras, señores, desde esta misma tribuna el señor presidente de los Estados Unidos, a quien yo llamo el diablo, vino aquí hablando como dueño del mundo”, dijo.

Chávez cuestionó que el vocero del imperialismo diera sus recetas para tratar de mantener el esquema de dominación, de explotación y de saqueo a los pueblos del mundo.

Desde Venezuela: Visión integracionista y pluripolar

La visión de integración y de un mundo multipolar quedó plasmado en la carta de navegación de la patria venezolana y que fue el gran sueño del Comandante Eterno: la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

En su preámbulo escrito por el poeta Gustavo Pereira expresa que promoverá “la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad”.

Correr al lado del pueblo en Haití

El júbilo del pueblo haitiano cuando recibió al líder bolivariano, entre saltos y gritos de “viva Chávez”, aquel 12 de marzo de 2007 desconcertó incluso al presidente venezolano, quien tres años más tarde, ante la Asamblea Nacional en su Memoria y Cuenta recordó esa visita: “Aquel pueblo en la calle, con una alegría, una esperanza, una magia, aquella miseria”.

La multitud eufórica acompañó a su amigo Chávez desde que se bajó del avión hasta que culminó su recorrido, unos cuarenta y cinco minutos más tarde, en Puerto Príncipe. Tanta era la magia de ese caudal desbordado que el Presidente venezolano se bajó del automóvil que lo trasladaba y empezó a trotar, codo a codo, con el pueblo haitiano.

“Como siempre, está la masa del pueblo y yo me echo encima de la masa, me abrazo con ella, sudo con ella, lloro con ella y me consigo. Porque allí está el drama, allí está el dolor, y yo quiero sentir ese dolor, porque solo ese dolor, unido con el amor que uno siente, nos dará fuerzas para luchar mil años”.

MARCOS GAVIDIA