CIUDAD MCY.- La población más vulnerable de Argentina se convirtió en el blanco de una jugada política financiera que deteriora en cuantía significativa su poder adquisitivo, como resultado y castigo por haber votado a favor de la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández.

La fórmula ganadora agrupada en el movimiento Frente de Todos obtuvo en las elecciones primarias, denominadas PASO, una ventaja de 15 puntos porcentuales por encima de la del actual presidente de esa nación, Mauricio Macri, que logró 32% de los sufragios.

La fuerte ventaja sienta el preámbulo, de alto valor probabilístico, de que Frente de Todos obtendrá la victoria en las venideras elecciones presidenciales, previstas para el 27 de octubre próximo.

MACRI: MÁS VALE EL VOTO DEL MERCADO

Pero la decisión democrática y soberana del pueblo argentino no fue bien vista ni sentida por los políticos afines a Macri y por los inversionistas que especulan en los mercados cambiarios y de valores, cuyas actuaciones tienen significativa incidencia sobre los precios en la economía real, la cotidiana.

Tan pronto se supo la victoria de Frente de Todos, el mercado cambiario depreció la moneda nacional desde 45,20 pesos por dólar hasta por encima de los 60 pesos, devaluación que causó un impacto en los precios al consumidor del orden 20% y motivó el retiro de mercancías de las estanterías. Muchas empresas cerraron sus puertas y hubo caídas de los valores de las acciones gauchas cotizadas en la Bolsa local y Wall Street, de hasta 60%.

«Si el kirchnerismo gana, esto es solo una muestra de lo que puede pasar. Es tremendo lo que puede pasar», alarmó a la población el Presidente, que no fue capaz de anunciar ninguna medida económica para contener la disparada del dólar, que llegó a venderse a más de 60 pesos, según apunta el diario argentino Página12.

Sin embargo, lo que en palabras de Macri es una reacción de desconfianza de la mano invisible del mercado ante un posible triunfo de fuerzas de centroizquierda, amigas de la presencia del Estado, en la explicación de algunos economistas, citados por RT, lo que hubo fue una maniobra intencional y especulativa por parte de actores financieros y políticos amigos de Macri.

En la víspera del proceso electoral, las encuestadoras amigas del gobierno de Macri daban vaticinios electorales cerrados y hasta de empate técnico, que fueron noticiados en primera página por uno de los diarios de mayor circulación en Argentina, Clarín.

A esto se añade que hubo encuestadoras que usaron el cuestionado método IVR, basado en llamadas automáticas programadas a grupos familiares que, en una cuantía significativa, usan telefonía fija, en su mayoría atendida por personas de tercera edad en residencias de la clase media.

Como resultado, sólo cuatro encuestadoras acertaron, exitosamente, con márgenes a favor de Frente de Todos del orden de nueve a doce puntos porcentuales, debido a que realizaron encuestas directas domiciliarias; el resto erró.

Es así como haciendo uso de las encuestas que otorgaban empate técnico o poco margen de ganancia a Frente de Todos la banca se lanzó a la venta de 150 millones de dólares en el mercado de cambios, con lo cual mantuvo su valor en niveles por debajo de 47 pesos por dólar.

Pero tan pronto se inició el proceso electoral, las compras de dólares arrancaron con fuerza inusitada, empujando la divisa verde al alza frente a un Banco de Nación (Central) que no intervenía ofertando dólares para impedir o mitigar la devaluación, como es su costumbre.

MACRI RESPONSABLE

Por ello, para el director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, Andrés Asiain, citado por RT, el Ejecutivo es responsable de esta abrupta depreciación por acción u omisión. En su opinión, con una leve intervención del Banco Central se podía haber frenado la escalada en la cotización del dólar, porque «el lunes por la mañana el volumen de operaciones del sistema cambiario era muy bajo». Por ello, «con tan solo 50 millones de dólares el Gobierno podía sostener la cotización en valores cercanos a los 40 pesos».

«Lo del lunes no se diferenció de otros días, incluso fue un volumen menor que en jornadas previas». En esa línea, Asiain considera que «no fue un fenómeno cambiario, fue una política del oficialismo dejar subir el valor del dólar. Hubo una decisión de convalidar ese precio creado por operaciones secundarias».

Visto así, la reacción del mercado no fue consecuencia de una mano invisible, sino de una marcada intencionalidad de, primero, especular con fines crematísticos; y segundo, castigar a los descamisados mientras les infunde temor ante un posible triunfo de Frente de Todos en las elecciones presidenciales del próximo 27 de octubre.

Aun así, el martes el tipo de cambio se ubicó en 55 pesos por dólar.

«El Gobierno decidió no intervenir a tiempo, y esto sí se traduce en inflación», confirma Ernesto Mattos, miembro del Programa de Investigación de la Producción y Comercio de Granos. En su criterio, la reciente inacción funciona como «un disciplinamiento social para amplios sectores que quedan indefensos ante una devaluación».

De hecho, el prestigioso medio económico británico, Financial Times, observa lo siguiente: «Los resultados deberían haber actuado como una lluvia fría sobre las ambiciones políticas de Macri. Lejos de ahí. En una conferencia de prensa, prometió defenderse y culpó de la caída del mercado a los votantes. Esta pérdida presidencial de contacto con la realidad puede haber asustado a los mercados aún más que la perspectiva del regreso de Cristina Fernández de Kirchner», afirma el periódico financiero en un artículo firmado por Héctor Torres, miembro del Programa de Investigación de Derecho Internacional del Centro para la Innovación en Gobernabilidad Internacional.

Información AVN