Fuentes: REBELION.ORG/HISPANTV/RESUMENLATINOAMERICANO.ORG

**No es de mucho analizar y reflexionar sobre lo ocurrido en la última semana en tierras de la “democracia ejemplar”, porque hace tiempo que se habla del agotamiento de un modelo económico que acumula riquezas para pocos, a costa del trabajo de muchos.

CIUDAD MCY.- La insurrección popular en Chile se presentó cuando una ola de resistencia latinoamericana marca el último trimestre del año 2019, un año que inició con las ilegales, unilaterales y brutales agresiones imperialistas sobre Venezuela y Cuba, y que va cerrando con la reorganización del poder popular, que poco a poco van confrontando la avanzada agresiva de las contrarreformas neoliberales, políticas hambreadoras que tras haber sido suspendidas o reducidas unos años en algunos países, ahora se quieren reimponer para beneplácito del Fondo Monetario Internacional (FMI), el imperialismo estadounidense y las oligarquías regionales.

La estrategia es la misma, decretar por parte de los gobiernos con prácticas reformistas una serie de medidas económicas, sociales y laborales, cuya afectación va directamente sobre las clases proletarias y sectores sociales más vulnerables.

Estas medidas son acompañadas por acciones represivas con el objetivo de poner a todos los aparatos violentos del Estado (policía y militares) en contra de los manifestantes que por razones naturales protestan ante el daño que causa o causarían los decretos neoliberales.

Frente al aumento de la protesta y las movilizaciones, su extensión en diferentes ciudades, los neofascistas decretan con la mayor desfachatez y sin ningún tipo de preocupación moral estados de excepción y toques de queda, lanzan la fuerza brutal del poder sobre la resistencia del pueblo, violentan los derechos humanos, las libertades más elementales y asesinan a gusto a decenas de personas, encarcelan a miles y los acusan de ser los causantes de la crisis, la criminalización se sirve del papel servil de los medios de comunicación que reproducen y difunde una y otra vez las mentiras de los gobernantes supuestamente en nombre de la democracia.

PIÑERA Y SU INCOMPETENCIA

Piñera no quiere reconocer las causas, el multimillonario empresario devenido por segunda vez presidente de Chile sostuvo, el día domingo 20 de octubre, frente a la prensa en la Guarnición Militar de Santiago, “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie y que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite” la pregunta que surge es ¿Quién es ese enemigo poderoso e implacable del cual habla Piñera, que no respeta a nadie ni a nada?¿Será acaso que el próximo paso sea acusar públicamente a Venezuela y su presidente Nicolás Maduro? ¿O tal vez a Cuba, a Evo Morales?

Aunque parezca risible, dichas teorías salieron de los grupos más radicales de la derecha en las reuniones sostenidas para tratar de contrarrestar las movilizaciones que tienen a su Gobierno comprometido. Lo señalado muestra la rotunda discrepancia, la escasa noción de realidad que tiene el Gobierno frente a lo que sucede en el país.

El segundo mandato de la derecha y la ultraderecha en Chile mostró que las frases sin sensibilidad social, alejada de aquellas preocupaciones y necesidades del pueblo son su respuesta frente a las demandas ciudadanas. Y se ha mantenido así durante 29 años de democracia formal hasta que la sociedad dice ¡basta!

SIN CONFIANZA EN POLÍTICOS

Así, ese pueblo indignado toma las calles para exigir sus derechos y exhibir la vergüenza propia escondida tras la fachada consumista, del letargo político avalado por una casta política, en común unión con empresarios, grupos económicos y medios de información, que han gozado de todas las prebendas que un sistema como el que rige Chile puede proporcionar.

Una casta política que en estas protestas fue apartada, que está imposibilitada de asumir un liderazgo porque esa población no confía en ella. No inspiran confianza ni parlamentarios, ni empresarios o grupos económicos, ministros, instituciones del estado como aquellas, que hasta hace poco tiempo representaban el escalón más alto en el aprecio ciudadano.

FUERZA MILITAR REPRESIVA

Tampoco las fuerzas armadas son de confiar, específicamente los carabineros chilenos. El cuerpo militarizado que, a la luz de una enorme corrupción interna, sobre todo de sus altos mandos minó esa confianza hasta convertirla en un remedo de protección ciudadana.

La población nos les perdona el robo, los miles de millones de pesos esquilmados el Estado para enriquecer a la alta oficialidad mientras el cuerpo de suboficiales y rangos menores debe salir a la calle y recibir el desprecio ciudadano.

Esa institución requiere ser cambiada estructuralmente. Misma impresión que se tiene respecto al Ejército de Chile involucrado en multimillonarios escándalos de corrupción vinculado a facturas duplicadas, robo de recursos por parte de algunos Comandantes en Jefe y pago de comisiones fraudulentas en la compra de material militar. Es este Ejército el que saca a sus miembros a la calle a apoyar el trabajo de vigilancia de la policía uniformada.

EL PUEBLO DESPERTÓ

En Chile, las protestas comenzaron por el anuncio del aumento en el costo del pasaje del metro pero que desembocó todo el malestar acumulado por años, recuérdese las grandes movilizaciones estudiantiles que lucharon por una educación pública, la tradición de lucha chilena tiene larga data, las formas represivas también, las imágenes difundidas por los medios alternativos que romper el cerco mediático, denuncian la brutalidad de la fuerza usada por los carabineros, las tanquetas en la calle, los asesinatos y el toque de queda, remonta a la memoria a los años crueles de la dictadura de Augusto Pinochet.

Chile se mantiene en paro nacional-popular, el pueblo exige un nuevo orden a la política y el fin de las medidas neoliberales.

Las afectaciones en el costo de los servicios públicos son la gota que derramó el vaso, en Chile el costo de la luz eléctrica es el más alto de toda Latinoamérica, la educación y la salud tienen el carácter privado, los impuestos desangran las economías familiares y populares.

La medida actual de aumento del costo del pasaje del metro fue el colmo ante una situación extrema, el salario de los trabajadores y trabajadoras no alcanza para cubrir la canasta básica.

El gobierno usa las escusas de siempre, queriendo cubrir su responsabilidad y no es capaz de reconocer que la agudización del malestar social lo provoca sus decisiones, la guerra declarada al pueblo chileno es el camino al genocidio.

El pueblo chileno esta desarmado, usa la protesta para expresar su inconformidad, la protesta es un derecho universal, la represión brutal que se ejerce por los militares chilenos son sin lugar a dudas crímenes de lesa humanidad, Chile como toda América Latina se enfrenta a las políticas de muerte del capitalismo extremo.

NECESIDAD: ORGANIZACIÓN Y CONSCIENCIA DE CLASE

La expresión actual insurrecta enfrenta también la necesidad de concientizar a las masas rebeladas hacia la razón de clase, se requiere la elaboración de un proyecto político que buque la superación concreta de las actuales condiciones sociales y económicas, siendo el socialismo el camino vigente, la guerra celebrada por el gobierno genocida es con valentía resistida por el cansancio y el hartazgo popular, pasar a la organización profunda de base y extensión proletaria-oprimida dará luz a la resistencia y reconfiguración del poder del pueblo para su reivindicación definitiva. Chile insurrecto es continuidad de la búsqueda de la segunda y definitiva independencia de nuestras naciones latinoamericanas.

MARCOS GAVIDIA