El opositor Julio Borges es uno de los dirigentes de la derecha que clamó por sanciones a Venezuela

*** Si quedaba alguna duda del papel protagónico de Estados Unidos en la operación de cambio de régimen contra Venezuela, hoy se ha desvanecido definitivamente

Misión Verdad

2017 es un año inédito por varias razones: un agresivo ciclo de violencia interna comandado en el terreno por la dirigencia antichavista, que dejó graves heridas económicas y humanas para el país –incluso superiores al último ensayo de 2014–, estuvo acompañado por recursos de guerra financiera por parte de la administración estadounidense actual contra el Estado venezolano.

El clamor de dirigentes opositores, como Julio Borges, Lilian Tintori, Luis Florido y Freddy Guevara, entre otros, no se limitó únicamente a solicitar sanciones contra el país a modo de acompañamiento: en las oficinas de la Casa Blanca y el Senado fueron atendidos y respaldados por H.R. McMaster, Marco Rubio y Donald Trump, mostrándose como los socios locales más capaces para las agresiones acordadas.

El 25 de agosto pasado, con estas sanciones inéditas contra el sistema financiero nacional, parece a su vez confirmar otro dato político: a falta de fuerza interna de sus aliados locales, lo que queda en el horizonte del conflicto son los recursos de fuerza de la administración estadounidense.

Entremos en materia

El presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva que exige al Departamento del Tesoro implementar, de manera inmediata, un conjunto de sanciones “irreversibles” dirigidas a la economía venezolana. Necesario es recalcar que estas acciones no van contra funcionarios venezolanos, van contra la economía y el sistema financiero de todo el país.

La orden ejecutiva emitida este viernes prohíbe que cualquier persona, entidad, empresa o asociación, legalmente radicada o que realice actividades en Estados Unidos, pueda efectuar negocios con nuevos bonos de deuda que sean emitidos por cualquier instancia del Gobierno venezolano, a saber, bonos de la República emitidos por el Banco Central venezolano o la empresa estatal Pdvsa.

Sin embargo, la Casa Blanca afirmó que la orden permite que el Departamento del Tesoro entregue licencias para otras transacciones comerciales y “humanitarias”, incluyendo el financiamiento para comercio, exportaciones e importaciones de petróleo y transacciones que solo involucren a Citgo, la filial estadounidense de Pdvsa. Esto infiere, por ahora, que los activos y bienes de capital de la estatal venezolana Citgo no se ven comprometidos. No obstante, la capacidad de captación de dividendos a favor del país sí serán afectados.

¿En qué consisten estas sanciones financieras?

>El Gobierno de EEUU actúa directamente contra la estabilidad financiera y política de Venezuela mediante una orden ejecutiva que está inspirada y da continuidad al llamado Decreto Obama, la orden ejecutiva 13692 del 8 de marzo de 2015, en la que se declaró a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad de EEUU”. Recientemente en Colombia, el vicepresidente Mike Pence señaló que Venezuela era una amenaza a la seguridad y estabilidad de EEUU, manufacturando un consenso en la opinión pública favorable a estas acciones.

>Este ataque a la economía venezolana se traduce concretamente en el cierre al Estado venezolano y a Pdvsa de las puertas a los mercados financieros asociados a EEUU para que puedan ofrecer allí, a futuro, bonos que son frecuentemente emitidos para financiar e ingresar a la República divisas extranjeras, tanto para el refinanciamiento de deuda e inversión, como también el desarrollo de la industria petrolera.

>Las recientes asociaciones que Pdvsa ha efectuado con empresas chinas y rusas para el desarrollo del reservorio de petróleo pesado más grande del mundo –la Faja del Orinoco Hugo Chávez– son también objetivos del ataque. Al prohibir la negociación con cualquier colocación de bonos de Pdvsa en el mercado financiero tutelado desde EEUU, se inhiben las vías de financiamiento, procura y desarrollo del proyecto energético bandera de Venezuela, principal talante de su economía y aspiración de desarrollo nacional al mediano plazo.

>La medida apuesta a que Venezuela caiga en default o impago de su deuda. Aunque la nación y Pdvsa han pagado por sus compromisos más de 65 mil millones de dólares en los últimos 24 meses, según lo expresado por el presidente Nicolás Maduro en su última rueda de prensa internacional, lo que hace de Venezuela un pagador sólido a expensas de grandes sacrificios, EEUU apunta una medida que intentará limitar la capacidad de Venezuela para emitir y negociar favorablemente nuevas deudas para cumplir los compromisos vigentes y realizar otras inversiones.

>La orden ejecutiva de la Casa Blanca no afecta directamente los bonos ya emitidos por la República y Pdvsa, que ya están en manos de tenedores, personas, empresas y entidades financieras en EEUU. No obstante, esos bonos que normalmente gozan de buenas cotizaciones (por ser Venezuela un fiel pagador), frente a las especulaciones y posibilidades de sanciones, estaban cotizándose en categorías similares a la de “bonos basura”, lo que coloca a Venezuela como una “zona de peligro” para la inversión en el mercado de bonos. Cuestión inusual, pues pese a toda la propaganda contra las finanzas venezolanas, la República y Pdvsa han logrado colocar y vender sus emisiones sin obstáculos.

>Trump mediante su firma consolida un acto claro de asfixia financiera que ya se había iniciado mediante la articulación de agentes financieros, calificadoras de riesgo, bancos y otras entidades, quienes habían emprendido acciones de aislamiento contra el país. Esas acciones incluso habían tenido apoyo a lo interno de Venezuela, cuando Julio Borges, por medio de su investidura como presidente del Parlamento, se había dirigido a un importante grupo de bancos del mundo para solicitarles abstenerse de tener cualquier tipo de relación financiera con el Estado. Hay una operación de tenazas para fragmentar el apresto de las finanzas venezolanas.

>Este conjunto de sanciones apunta no solo al mercado de bonos tradicionales y otros respaldados y asociados a la actividad petrolera venezolana, que son medulares a la economía local. La restricción de operaciones financieras selectivas con Venezuela y sanciones contra quienes se relacionen con el país, podría afectar a un nuevo entramado de inversiones que vienen de la mano del desarrollo minero de Venezuela, donde yacen ingentes recursos estratégicos como oro, coltán y diamante. El Arco Minero del Orinoco representa uno de los yacimientos más grandes del mundo en términos de estos recursos, los cuales se plantean como alternativos ante el decaído ingreso petrolero. Vale la pena acotar que EEUU no goza de una posición privilegiada en las rondas de negocios y concesiones mineras, cuestión que impone suspicacias.

Venezuela no está aislada

Una de las informaciones en el terreno que se destaca por su relevancia corresponde a una acción de blindaje de la economía venezolana mediante el apoyo de China. El presidente Maduro había señalado con discreción que se estaban emprendiendo acciones en el terreno financiero para sortear las sanciones que aseguró que vendrían por orden de Trump. Trascendió en el mercado financiero la noticia de negociaciones entre Venezuela y China en torno a la creación de un fondo binacional que se encargase de comprar a descuento, bonos de la deuda soberana de la República y Pdvsa; esto implica la recompra de bonos de deuda de Venezuela directamente por China, sin que tengan que ir al mercado financiero norteamericano.

Los esfuerzos se estarían concentrando en la creación, junto a tres bancos chinos, de un subfondo para la recompra de la deuda venezolana, tanto del Estado propiamente como de Pdvsa. La estrategia de ese subfondo para la recompra de deuda sería aprovechar el ahorro que podrían obtener el país y Pdvsa, mediante la recompra, a descuento, de los bonos que vencen en 2017 y 2018, lo cual implica que Venezuela en el corto plazo podría resultar más bien beneficiada de las acciones de Trump.

Por otro lado, un eventual pacto de recompra china de la deuda venezolana mediante un proceso de negociaciones seguras sacaría a los papeles venezolanos del torbellino de inestabilidad, cortesía de las calificadoras de riesgo, que constantemente atacan la economía venezolana haciendo el pago de cupones más costoso por el factor “riesgo”, contribuyendo así a menguar los ingresos venezolanos ya limitados por el bajo precio petrolero.

El solo rumor de esas negociaciones tuvo su efecto en Wall Street. El precio de los papeles de deuda de la República y de Pdvsa aumentó 6,3% y 5%, respectivamente, en la jornada de este jueves 24 de agosto, siendo su mejor día del año. La posible negociación entre los gobiernos de Venezuela y China para recomprar la deuda que se vence a finales de año, impulsó el número de operaciones de los títulos.
Conscientes de su rol en el contexto financiero y la importancia estratégica que representa Venezuela, una eventual postura de China favorable a sostener el mercado de bonos venezolanos descolocaría las sanciones de Trump.

Vale decir que estas acciones contra Venezuela ocurren en un momento en que, de manera modulada, EEUU también actúa contra Rusia, China e Irán, aliados estratégicos de Venezuela y factores contrahegemónicos claves en la escena global. El golpe a la economía venezolana implementado por Trump, que es en esencia político, se circunscribe en el entramado de intereses que se ciernen sobre Venezuela como un factor clave en el sistema-mundo, una zona de disputa por sus importantes recursos.