“Es más fácil recibir a Peñalver durante quince innings, que a cualquier otro pitcher en una sola entrada”, le llegó a decir el receptor Baudilio Díaz al periodista Humberto Acosta FOTO CORTESÍA

CIUDAD MCY.- Fanáticos del béisbol de las décadas de los años 60 y 70 veían a Luis Peñalver como a la misa dominical: todos los domingos estaba allí. Él era el cura, el montículo su altar y el Universitario su templo sacro.

Tal vez su alma siga por siempre en los corredores y el terreno del parque de la UCV, en donde quiera que alguien hable de un pitcher batallador y en los muros del Salón de la Fama del béisbol venezolano, del cual forma parte desde 2008. Pero su cuerpo no. Falleció este fin de semana, en Caracas, a los 78 años de edad, reseñó nota de prensa de LVBP.

De acuerdo con el historiador Javier González, el inmortal lanzador será velado en la Funeraria Vallés de la ciudad capital.

Peñalver comenzó su carrera profesional en 1960 con el Oriente y después de cuatro temporadas se uniformó con el Magallanes. Su tiempo con las rayas de Leones, hábito con el que es recordado por más personas, comenzó en la temporada 1966-1967. Ya había ganado un título con Industriales de Valencia (1962-1963), pero con el Caracas se coronó en seis ocasiones, incluyendo la Serie del Caribe de 1982.

Apenas José “Carrao” Bracho lanzó más entradas que él en Venezuela (1768). Ellos dos son los únicos lanzadores con al menos 1500 innings. Por eso, el montículo siempre parecía pertenecerle.

Pero su fama no llegó por ser “el pitcher de todos los días”, como dicen los fanáticos más longevos. Fue exitoso, dominante y aguerrido. Es tercero en victorias en los registros de la LVBP con 84, cuarto en ponches con 748, quinto en juegos completos con 45, además, se encuentra entre los nueve serpentineros con al menos mil capítulos, dejando la tercera mejor efectividad con 3.07, solo por detrás de Diego Seguí (2.76) y Roberto Muñoz (3.04).

Gracias a sus envíos Venezuela ganó la presea dorada en el béisbol en los Juegos Panamericanos de Chicago, en 1959, al vencer a Puerto Rico.

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