Desde el primer convenio telegráfico de 1865 hasta la era de la Inteligencia Artificial, la historia de las comunicaciones es la historia de un esfuerzo colectivo por acercar lo que la geografía separa
CIUDAD MCY.- Antes de que existiera internet existía la voluntad de conectarse y esa voluntad, en 1865, tomó la forma de un tratado. Aquel 17 de mayo, veinte naciones europeas firmaron en París el primer Convenio Telegráfico Internacional y fundaron la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), con una convicción que hoy sigue vigente: que la comunicación entre los pueblos es un bien que debe ser organizado, protegido y garantizado.
De ese acuerdo, nació la conmemoración que cada año invita a los gobiernos, las instituciones y la sociedad civil a reflexionar sobre el lugar que ocupan las tecnologías de la información en la construcción de un mundo más cercano pero equitativo.
ARQUITECTURA NORMATIVA
Lo que comenzó como un esfuerzo por regular el paso del telégrafo a través de las fronteras, se convirtió con el tiempo en la arquitectura normativa que sostiene las comunicaciones globales.
La UIT, hoy organismo especializado de las Naciones Unidas y el más antiguo de su sistema, gestiona el uso del espectro radioeléctrico, establece estándares técnicos internacionales y promueve el acceso a las telecomunicaciones en los países en desarrollo.
Su labor es, en buena medida, invisible para el usuario común, pero determina que una llamada pueda realizarse entre Tokio y Buenos Aires sin que ningún gobierno la intercepte en el camino.
ACCESO COMO CONDICIÓN DE CIUDADANÍA
En el siglo XXI, la conectividad dejó de ser una comodidad para convertirse en una condición de participación plena en la vida pública. El empleo, la educación y los servicios migraron, de manera acelerada, hacia plataformas digitales.
Quien carece de acceso a internet no enfrenta únicamente una limitación tecnológica, lucha contra una exclusión sistemática de oportunidades.
Es por ello que, organismos como la UIT y la ONU han incorporado la conectividad universal como uno de los pilares de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con la meta de alcanzar la cobertura global antes de 2030.
DEUDA PENDIENTE
Los avances son innegables, pero las cifras exigen mesura. Según datos de la propia UIT, cerca de 2 millones 600 mil personas permanecen desconectadas, concentradas principalmente al sur de África, Asia meridional y las zonas rurales de América Latina.
La brecha digital no es un fenómeno aislado, se reproduce y profundiza las desigualdades existentes, afecta de manera desproporcionada a poblaciones y comunidades en condición de vulnerabilidad, y compromete cualquier aspiración genuina de desarrollo sostenible. Tender infraestructura no basta, se requieren métodos que contemplen asequibilidad, alfabetización digital e inclusión como ejes inseparables.
FECHA QUE MANIFIESTA AVANCE
El Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información no se trata de una celebración de la industria tecnológica, ni un reconocimiento acrítico del progreso. Es en su sentido más profundo, es la renovación anual de un compromiso colectivo, el de asegurar que los beneficios de la comunicación global alcancen a todos los seres humanos por igual.
Reconociendo que aquella voluntad que en 1865 unió a veinte naciones en torno a un telégrafo sigue siendo la misma que hoy debe impulsar la conectividad universal, lo que ha cambiado es la urgencia.
REINYMAR TOVAR |CIUDAD MCY
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