CIUDAD MCY.- ​Cada 4 de octubre, el pulso de la naturaleza encuentra un eco especial en la conciencia colectiva al celebrarse el Día Mundial de los Animales.

​Esta fecha no solo representa una jornada de conmemoración, sino una ventana oportuna para reflexionar sobre la profunda convivencia entre la humanidad y las diversas especies que comparten el planeta.

​UN POCO DE HISTORIA 

​El origen de esta celebración se remonta al año 1925, cuando el escritor y activista alemán Heinrich Zimmermann organizó el primer evento en Berlín para sensibilizar sobre la protección de la fauna.

​Cuatro años más tarde, la iniciativa encontró su pilar definitivo al ser instaurada formalmente el 4 de octubre durante el Congreso Internacional de Protección Animal en Viena.

HONOR A SAN FRANCISCO

​La elección de la fecha rinde homenaje a San Francisco de Asís, el santo patrono de la ecología que en el siglo XIII desafió los paradigmas de su época al considerar a todas las criaturas del entorno como hermanas, sentando las bases filosóficas de la empatía hacia los seres sintientes.

​Más allá del valor histórico, la coexistencia armónica entre humanos y animales representa una columna fundamental de la estabilidad ecológica y emocional de la sociedad.

​En un mundo donde la urbanización e industrialización a menudo traen desequilibrios, recordar el valor intrínsecamente ligado a la fauna silvestre y doméstica se convierte en una necesidad vital para la preservación de la vida humana misma.

​ROL DE ALGUNAS ESPECIES 

​Desde la polinización esencial que realizan insectos y aves para garantizar la seguridad alimentaria, hasta la terapia afectiva que brindan las mascotas en el hogar, la interacción interespecie fortalece el tejido de la comunidad.

​Cuidar a los animales es, en última instancia, cuidar la casa común; un recordatorio imperecedero de que la supervivencia y la dignidad humana dependen enteramente del respeto que se le otorgue al resto de los seres vivos.

​REINA BETANCOURT | CIUDAD MCY

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