El visionario genio de los parques temáticos “Los Aleros”, “La Venezuela de Antier”, “La Montaña de los Sueños”, e inspirador de “Una vida y dos mandados”, película basada en su vida, lo convirtieron en pionero de la transformación del turismo en la región andina

CIUDAD MCY.- El humilde y soñador empresario merideño, que convirtió la tradición andina y la nostalgia por la Venezuela de antaño en un atractivo con valor y fuerza turística de clase mundial, se despidió de este plano terrenal a los 81 años de nacido, dejando un legado que transformó la identidad cultural y económica de Mérida proyectada al resto del país.

Romer Alexis Montilla Delgado, oriundo del pintoresco pueblito merideño de Chachopo, vio la luz en 1944. Estudió educación primaria en el seminario Ker María de La Grita y en el Colegio “San Luis” de Mérida y no continuó su formación académica porque tuvo que ayudar a su familia.

Trabajó desde muy joven como vendedor de artesanías en la plaza Bolívar de Mérida en 1959. Contratado como ayudante de mesonero en el Hotel Prado Río y en otros establecimientos en la Mérida de 1961, aprendió bien el oficio que lo llevó  a ejercerlo en el Country Club de Caracas en 1962.

La experiencia acumulada en el manejo de restaurantes lo motivó a fundar en 1954 el suyo propio, “El Caney”, ubicado en la carretera Trasandina, y luego, en 1977, su segundo estabelecimiento, “Los Tejados de Chachopo”. Posteriormente, organizó y dirigió los desfiles de la Feria del Sol de Mérida durante los años 1975 y 1988 y ocupó el cargo de director de Turismo del Estado Mérida del 88 al 89. Como creador artístico, fue el productor ejecutivo de la película venezolana “Una Vida y dos Mandados”, en 1998.

Obtuvo numerosos reconocimientos, recibiendo como máximo honor  el 19 de noviembre de 2014, el Doctorado Honoris Causa en Innovación y Emprendimiento de la Universidad de Los Andes.

SUEÑOS DESDE EL CORAZÓN

Sus mayores contribuciones surgieron a partir de 1984 porque sus proyectos convirtieron a Mérida en un destino turístico de referencia nacional e internacional. Sus parques temáticos generaron empleo, impulsaron la economía local y preservaron tradiciones que de otro modo se hubiesen perdido:

Los Aleros: su primer gran proyecto, inaugurado en 1984. Es un pueblo museo vivo que rinde homenaje a la vida rural y campesina de los años 30 en los Andes venezolanos.

La Venezuela de Antier: Montilla ideó este parque interactivo que realiza un viaje en el tiempo por los diferentes estados de Venezuela, destacando la historia, arquitectura y tradiciones de principios del siglo XX.

La Montaña de los Sueños: un espacio dedicado a la época de oro del cine, la radio y la televisión venezolana, todo ambientado con una inmensa colección de antigüedades, mobiliario y vehículos de antaño.

 UNA VIDA DE PELÍCULA

Una Vida y Dos Mandados relata la biografía de Alexis Montilla, ese joven que nació en los páramos merideños y que a los cinco años fue llevado a un seminario en el que estudio hasta 5to grado. Durante todo este tiempo no dejó de pensar en su madre, que a pesar de no tener una relación tan cercana, en sus recuerdos ella tuvo un lugar muy importante.

La película mostró paisajes desconocidos para muchos, costumbres andinas y la más importante enseñanza como es que nunca debemos dejar de soñar. La realización de la cinta impresionó que los actores fueran personas que nunca habían actuado ni tenían idea de que era el cine; esto se hizo con el fin de que se mantuviera la esencia de las personas de esta región, acercando la película a la realidad.

El deseo de Montilla y su familia, junto al director Alberto Arvelo y el  equipo técnico que los acompaño en la filmación, fue hacer plasmar con mucho realismo y sentimiento esta bonita historia. Al final de la proyección se ven lágrimas entre los que tuvieron el privilegio de acompañarlos.

Entre los diálogos de la película se deja dejan oír frases como “Uno no puede estar viendo pasar el río sin quitarse los zapatos para cruzarlo”; es decir, se debe ir a buscar lo que queremos porque esto no llegara solo. Otra fue “lo bueno viene cuando quiere y cuando quiere se va”, que nos quiere decir que debemos estar preparados para cualquier situación de cambio que nos prepare la vida.

Se debe mencionar que esta película logró conquistar un sinfín de palmarés, entre los más importantes fue entrar en competencia por su nominación a los premios Oscar de la Academia, junto a los premios recibidos en Montreal, Canadá; también en Suramérica, Europa, siendo lo más importante, el cariño y admiración de miles de ciudadanos, tanto extranjeros como venezolanos.

MARCOS GAVIDIA

FOTOS : CORTESÍA