CIUDAD MCY.-Colombia recurrirá a la eutanasia para frenar la invasión de la especie tras la negativa de los países hermanos en adoptarlos. “El silencio administrativo nos indica que no hay interés en recibirlos”, ha reconocido este lunes la ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez, en una rueda de prensa. Se estima que hay unos 160 ejemplares esparcidos por el país.

“Sin esa acción es imposible controlar la población. Las estimaciones indican que a 2030 tendríamos al menos 500 hipopótamos afectando nuestros ecosistemas, afectando nuestras especies nativas, como el manatí y la tortuga de río”, ha subrayado la ministra.

El origen de los hipopótamos colombianos proviene de la Hacienda Nápoles, a 150 kilómetros de Medellín, donde Pablo Escobar montó un zoológico privado con diferentes tipos de especies compradas en el mercado ilegal internacional, entre los que se encontraban tres hipopótamos hembra y uno macho.

Tras reproducirse, sus descendientes tomaron el río Magdalena, el más grande del país, y se expandieron por Antioquia y los departamentos vecinos de Santander y Bolívar. Se volvieron habituales las noticias de campesinos que se los encontraban en las rutas y que, en algunos casos, fueron víctimas de ataques.

El Gobierno de Gustavo Petro propuso una solución intermedia en 2024, donde se postuló un “plan para el manejo” que integraría como último recurso la eutanasia. Este lunes, la ministra Vélez ha reducido las opciones a solo “dos caminos”: la translocación, que requiere de la esterilización, y la eutanasia.

El Ministerio ha anunciado la inversión de siete mil 200 millones de pesos para aplicar la eutanasia a unos 80 ejemplares a partir del segundo semestre de este año. Se priorizará una opción química: primero sedar a los animales y luego suministrarles un medicamento hasta que fallezcan. El Gobierno ha asegurado que el protocolo cumplirá con “altos estándares sanitarios que garantizan el bienestar del animal en su disposición final”.

Los sectores animalistas han rechazado el anuncio, con el fin de insistir en que el Gobierno avance con los traslados de los animales a otros países y las esterilizaciones quirúrgicas. Aunque el Gobierno de Petro ha decidido avanzar en la eutanasia después de más de 40 años, nada garantiza que la decisión política se mantenga con la llegada de un nuevo presidente en las próximas elecciones.

FUENTE: EL PAÍS

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