Durante la actividad, los ponentes abordaron los elementos que caracterizan esta expresión aragüeña y la necesidad de transmitir sus conocimientos mediante el trabajo conjunto de cultores, docentes y comunidades

REINYMAR TOVAR | CIUDAD MCY.- La conservación de los saberes, instrumentos y prácticas que distinguen a la manifestación cultural conocida como La Llora reunió a cultores, docentes y representantes institucionales en el cuarto foro permanente de esta práctica aragüeña, celebrado en el Teatro Ribas.

La participación de niños y niñas con una interpretación de esta expresión tradicional destacó entre las actividades del encuentro, que contó con las intervenciones de Yajaira Santana, William Roche y Luis Aláez, junto a representantes del ámbito cultural y educativo.

La presidenta del Colectivo Cultural La Llora de Aragua, Fanny Morillo, resaltó el trabajo sostenido durante 46 años para mantener viva esta manifestación y reconoció la importancia de incorporar a las nuevas generaciones en su práctica.

“La Llora es nuestra cédula de identidad”, afirmó al referirse al valor de esta tradición para la identidad cultural no solo en la jurisdicción sino en la entidad.

PATRIMONIO EN CADA EXPRESIÓN

Durante su intervención, el vicepresidente del colectivo, William Roche, explicó que uno de los temas centrales fue la preservación de la indumentaria tradicional.

En ese sentido, señaló que los estudiantes pueden participar en los bailes sin necesidad de adquirir vestuarios especiales, pues el uniforme escolar, acompañado del sombrero de cogollo y el pañuelo rojo, permite conservar elementos característicos de la manifestación.

La gastronomía también tuvo un espacio en las exposiciones, con especial atención al “sancocho patrimonial”, incorporado desde 2002 a las prácticas comunitarias vinculadas con La Llora. Roche destacó que esta tradición congrega a cultores, comunidades, portadores patrimoniales y representantes del poder popular en torno a una experiencia compartida.

Otro de los componentes señalados fue el patio ecológico, considerado un espacio fundamental para el baile y el canto. A este se suma el patrimonio musical de la manifestación, integrado por instrumentos como la guitarra, el cuatro, la mandolina y el tambor, además del carángano aragüeño, cuya construcción presenta particularidades que lo distinguen.

NUEVAS GENERACIONES COMO GARANTÍA

La formación escolar ocupa un lugar fundamental en las acciones de salvaguarda de La Llora. Al respecto, Morillo destacó el valor de los encuentros interescolares para transmitir los conocimientos de esta expresión cultural y fomentar la participación de niños y niñas en actividades que les permitan reconocer y apropiarse de sus tradiciones.

La presidenta del colectivo también señaló que la programación cultural se extenderá hasta el 26 de noviembre, con actividades previstas desde el 27 de octubre y un encuentro interescolar en la parroquia Zuata como cierre de la agenda anunciada.

El trabajo articulado entre cultores, instituciones educativas y comunidades representa una vía para preservar los conocimientos y las prácticas que identifican a La Llora, de modo que su legado permanezca vigente en las futuras generaciones.

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