Aunque es innegable que existen desafíos institucionales, burocracia o fallas individuales que generan críticas en la ciudadanía, el valor de la institución en sí misma y el enorme compromiso de quienes la integran con vocación de servicio merecen un profundo respeto
CIUDAD MCY.- En muchas oportunidades, para no decir en una buena mayoría, se percibe un velado menosprecio, o al menos invisibilización de la función pública, como si trabajar para el Estado, a través del direccionamiento político, fuese de menor categoría o inferior que al ejercer alguna profesión u oficio para personas o empresas de dineros privados.
Los servidores públicos buscan el bienestar general y la equidad social, mientras que los contratados del sector privado contribuyen principalmente con la rentabilidad y el lucro económico del su contratante.
Para recién llegados opinadores, operadores políticos, seudo analistas, manejadores de estadísticas y hasta creadores de contenidos creen que al ejercer una función pública los trabajadores se pierden “mejores oportunidades” de desarrollarse en el sector privado.
Es el momento de llegar a la más profunda reflexión donde la vocación es el común denominador de todo servidor hacia el servicio público por efecto del trabajo en beneficio de las vidas de otras personas.
VOCACIÓN, ÉTICA Y COMPROMISO
Ser un servidor público es mucho más que sólo una elección de un lugar de trabajo, también lo acompaña un profundo compromiso con el bien común. Ejercer una carrera profesional o de cualquier nivel no está marcada por cargos o reconocimientos, sino por la profunda convicción de que “hacer lo correcto” es siempre lo más importante, aunque eso incomode o sea mal interpretado por directivos, o cúpulas de dirección momentánea.
La ética laboral, la disciplina y una inquebrantable integridad son valores que permiten enfrentar frustraciones, inconformidades y malos ratos porque se fundamenta en un respeto irrestricto hacia compañeros, jefes, subalternos y a quien sea servido, virtudes que harán cumplir con la institución donde se desempeña y con las normas que regulan la función pública.
Para el trabajador que da su esfuerzo a áreas del Estado debe sentir un privilegio que debe ejercerse con responsabilidad, honestidad, respeto, probidad, y sobre todo sin perder nunca de vista que nuestro trabajo tiene un profundo impacto en la ciudadanía, aunque a veces no sea visible ni reconocido, lo que sí debe quedar es la huella de integridad con actos ejemplares.
Esa capacidad de actuar con rectitud y responsabilidad, incluso si nadie lo ve o lo evalúe, o cuando las circunstancias (o las personas) lo dificulten, es la prueba de que ser servidor público es más que un trabajo, es la forma de ayudar a la sociedad o a un pueblo aunque el impacto fuese casi imperceptible, porque en el servicio público, el todo es mucho más que la suma de las partes.
El servir a la gente es ayudar al ser humano, al necesitado, es cumplir con la asistencia social desde el enfoque paciente, cálido y hasta amoroso, valores que desde afuera no vivirán jamás ni los detractores ni inconscientes de la obra pública.
Si bien el servicio público requiere eficiencia y eficacia para cumplir con la misión encomendada a la institución, también es necesaria la empatía, la generosidad y la paciencia para entender las realidades de cada ciudadano.
En el desarrollo profesional privado difícilmente exista la convicción profunda de que el conocimiento se comparte, se cede. Allá el saber o dominar un método, un procedimiento es celosamente guardado por temor a perder el cargo o el estatus organizacional.
La generosidad intelectual de enseñar a otros, explicarles, acompañarles o guiarlos, también es una forma de servicio público, porque compartir los conocimientos es una poderosa herramienta que abre caminos y siembra confianza, para quien aprende y también para quien enseña.
EL SERVICIO PÚBLICO ES HUMANO
El poder del servicio público cambia vidas, acerca oportunidades a quienes más las necesitan, y aporta la máxima contribución desde cada espacio a la construcción de una Venezuela más equitativa, más solidaria y más próspera porque más allá de logros cuantificables, el verdadero impacto del servicio público es al tocar las vidas de los demás a través del trabajo y los principios de la función pública, con acciones cotidianas que pueden parecer pequeñas pero tienen el potencial de transformar toda una sociedad.
SOBRE SUS HOMBROS (NEGRITAS)
El universo del servicio público descansa sobre pilares fundamentales en sociedad:
Garantía de derechos
La educación, la salud, la seguridad y la justicia dependen directamente de profesionales comprometidos en el sector público.
Infraestructura y servicios
Desde el suministro de agua y electricidad hasta la gestión de trámites y el mantenimiento de vías, la calidad de vida urbana pasa por manos públicas.
Equidad social
El servicio público es, muchas veces, la única red de apoyo para las poblaciones más vulnerables.
MARCOS GAVIDIA
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