A los 95 años parte un símbolo de la comunidad nikkei en la lucha por Memoria, Verdad y Justicia
CIUDAD MCY.-La comunidad de derechos humanos en Argentina despide con dolor a María Takara de Oshiro, quien falleció a los 95 años tras casi medio siglo de búsqueda ininterrumpida de su hijo, Jorge Eduardo Oshiro, secuestrado por la dictadura cívico-militar en 1976.
María personificó la unión entre la cultura japonesa y la lucha argentina, convirtiéndose en el rostro de las 17 víctimas «nikkei (primera generación de inmigrantes japoneses nacidos fuera de su país)» del terrorismo de Estado.
La comunidad de derechos humanos en Argentina despide con dolor a María Takara de Oshiro, quien falleció a los 95 años tras casi medio siglo de búsqueda ininterrumpida de su hijo, Jorge Eduardo Oshiro, secuestrado por la dictadura cívico-militar en 1976.
María personificó la unión entre la cultura japonesa y la lucha argentina, convirtiéndose en el rostro de las 17 víctimas «nikkei (primera generación de inmigrantes japoneses nacidos fuera de su país)» del terrorismo de Estado.
Aunque su búsqueda comenzó en el mismo momento de la desaparición de su hijo, María se integró formalmente a las rondas de la Plaza de Mayo en 2016. Dos años más tarde, el 30 de abril de 2018, lució por primera vez el emblemático pañuelo blanco bordado por amigos, un gesto que selló su identidad como Madre ante el pueblo argentino.
Sus compañeros lo recuerdan como un joven profundamente ligado a sus raíces y a su tiempo, tocaba el sanshin (instrumento tradicional japonés de cuerdas) y amaba el rock nacional, la música latinoamericana y el ajedrez.
También repartía volantes y vendía revistas políticas, convencido de la necesidad de un cambio social en la Argentina de los años 70.
Su caso es actualmente parte fundamental de la megacausa que investiga los crímenes de lesa humanidad en dicho recinto militar.
Una herida en la comunidad japonesa-argentina
La muerte de María Takara vuelve a poner en primer plano la lista de los 17 ciudadanos de origen japonés que fueron víctimas del plan sistemático de desaparición: Norma Inés Matsuyama, Amelia Ana Higa, Katsuya Higa, Juan Carlos Higa, Carlos Alberto Cardozo Higa, Carlos Aníbal Nakandakare, Emilio Yoshimiya, Carlos Eduardo Ishikawa, Luis Esteban Matsuyama, Oscar Takashi Ohshiro, Juan Takara, Juan Alberto Asato, Ricardo Dakuyaku, Carlos Horacio Gushiken, Julio Eduardo Gushiken, Jorge Nakamura y el propio Jorge Eduardo Oshiro.
PRENSA TELESUR
FOTO: CORTESÍA
