Sin atajos feministas ellas llegaron para añadir versatilidad vocal, rompiendo estereotipos y demostrando gran talento, aportando voces melódicas, guturales hasta operáticas, lo que enriqueció la interpretación del género.
CIUDAD MCY.- El Rock y el Metal son, a menudo, asociados con la testosterona, la estridencia ensordecedora y la agresividad masculina, sin embargo, detrás de los riffs más pesados y las melodías más complejas, las mujeres con sus voces han traído una fuerza de impulso y transformación.
Antes de que el metal abriera sus puertas, la primera oleada de poder femenino organizado en la música pesada y alternativa se gestó en el punk y sus derivados. Estas artistas usaron la música para desafiar el “statu quo” y la misoginia reinante en la industria musical.
Al mencionar sus legados es obligado hablar de Patti Smith, la «Madrina del Punk» quien fusionó la poesía cruda con el rock en los 70, sentando las bases para que la expresión artística femenina fuera intelectual y feroz.
De igual forma, durante la Revolución Riot Grrrl en los principios de los 90, bandas como Bikini Kill y Sleater-Kinney, crearon un movimiento político y musical. El rock alternativo y el punk se convirtieron en un arma feminista, utilizando la frustración y la rabia para hablar de temas sociales.
Mientras tanto, íconos del grunge y el alternativo como Kim Deal; de Pixies y The Breeders, junto a Courtney Love; de Hole inyectaron una vulnerabilidad cruda y un grunge estridente que se apoderó de las listas de éxitos, demostrando que la actitud anti-stablishment era perfectamente femenina.
ELLAS EN METAL MELÓDICO Y EL GÓTICO
Mientras el rock alternativo se consolidaba, una nueva generación de mujeres encontró su nicho en género del metal gótico como la holandesa Anneke van Giersbergen, de la banda The Gathering y a la noruega Vibeke Stene de Tristania quienes introdujeron el concepto de la «Bella y la Bestia», donde la vocalista femenina etérea contrastaba con la voz gutural masculina.
El fenómeno del metal sinfónico dio de qué hablar cuando el género explotó con la aparición de figuras formadas académicamente en la ópera. Tarja Turunen, de la banda Nightwish, se convirtió en la voz más reconocida al demostrar que el poder vocal clásico podía coexistir con la batería doble y los riffs veloces.
FÉMINAS ROMPEN BARRERAS
El reto más grande para las mujeres llegó con los subgéneros más extremos como el death, black y el metalcore, vistos como el último bastión de la masculinidad en la música. Aquí las mujeres rompieron el techo de cristal vocal.
Angela Gossow, de ArchEnemy, conmocionó la escena en el 2000, al convertirse en una de las primeras mujeres en liderar una banda del death melódico, cuando usó exclusivamente guturales y growls con una brutalidad técnica impecable.
Ellas logran la versatilidad vocal con las intérpretes contemporáneas como Tatiana Shmayluk de Jinjer y Courtney LaPlante de la banda Spiritbox, quienes llevaron la versatilidad al extremo al pasar de un canto melódico y limpio a un gutural profundo en cuestión de segundos, demostrando un dominio total y exitoso de las técnicas vocales extremas.
Hoy en día, la presencia femenina es omnipresente, desde el alternativo de Hayley Williams, Paramore, hasta el sinfónico de Simone Simons, voz líder de Epica, logrando la cima de la industria rockera y asegurando que su legado sea tan eterno como el riff de su guitarra.
JOSÉ MEDINA / MARCOS GAVIDIA
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