CIUDAD MCY.- Los que rondamos los 40, mantenemos recuerdos nítidos de la impecable voz de Chester Bennington, lo hipnótico que resultaba ver la bala que dejaba caos a su paso en el video de Freak on a Leash, o la fuerza con la que cantábamos las letras de Limp Bizkit, pensando que rapear nos salía bien.

Como dice la gente que nació 20 años antes que nosotros: «era otra época» y fíjense, ahora nos tocó, a los millennials,  entender lo que realmente significa esa frase en el ámbito de la música. Tal vez se deba a la edad en la que vivimos esos tiempos y moldeó nuestras preferencias musicales, asistir a conciertos, o por reunirnos para compartir horas de descarga, y surjan interrogantes.

¿Qué hace que nos guste cierto tipo de música? ¿Será que nos dejamos llevar por tendencias, o podría venir en nuestro ADN? Por ahora, ese enigma no es tema para este artículo, tocará (como buen millennial) hacer una investigación exhaustiva más adelante.

Otra cosa que resulta curiosa ¿Qué decir de nuestro gusto por el rock porque nos influenció la preferencia musical de otros. O no les ha pasado, que fijamos la atención en una canción solo porque alguien nos pidió escucharla y encima, nos hace recordar a esa persona?

Probablemente, nos nació la afinidad por disfrutar las graves o agudas voces de los cantantes del heavy metal, o los reconocibles riff en temas de los años 2000, como el de Can’t Stop de Red Hot Chili Peppers, o al viajar al tiempo del Grunge, movimiento musical que nos hace evocar nostalgia en canciones como Black, de Pearl Jam, exaltar como himno universal de rebeldía a Smells Like Teen Spirit, de Nirvana, o hasta la depresión que nos hace sentir la voz de Chris Cornell en Black Hole Sun.

También hay algo que es muy cierto, y probablemente tenga que ver con cada individuo y es que reconozcamos que, fuimos rebeldes e inflexibles al momento de identificarnos con el rock y sentirnos increíblemente cómodos.

En todo caso, lo cierto es que, pasen los años que pasen, siempre nos dejaremos llevar a esa época cuando suene algo que realmente nos guste. Nos verán de manera extraña y tal vez no entiendan nunca porqué nos atrapa el rock y una canción en especial y es ahí cuando expresamos: «¡Tienes que haberlo vivido!»

Entonces, a la generación milennial nos tocó vivir una época determinante para el mundo del rock, nos mantenemos nostálgicos, pero a la vez nos volvimos receptivos a lo nuevo.

Aquí estamos, no como eruditos del rock, sino como unos apasionados dispuestos a comentar sobre una banda, compartir el significado de una canción o recomendar un tema y a que resuene ese «¡no la quites!» o a que se escape un «me recuerda cuando…”.

Aterrizo en una reflexión ¿Seremos una mezcla de muchas cosas buenas e incomparables o tal vez los de otras generaciones sentirán lo mismo? Podría surgir cierta duda, pero de lo que si estamos seguros es que, esa afinidad por esta música y como nos hace sentir, nunca cambiará.

 

MARCOS GAVIDIA I  VERÓNICA GIL

FOTO: REFERENCIAL