CIUDAD MCY.- Con el sonar de los tambores, instrumentos de viento y el despliegue de coloridas lanchas sobre el agua, el estado Miranda cerró con éxito el ciclo festivo de la Navidad mediante la tradicional llegada del Niño Jesús de El Guapo a Tacarigua de la Laguna, encuentro que se realiza por 114 años consecutivos.
Esta festividad, que hunde sus raíces en la época colonial, representa uno de los pilares del Patrimonio Cultural Inmaterial de la región barloventeña. La celebración reúne al Niño Jesús de El Guapo con la Virgen del Carmen, patrona del pueblo y el Niño Jesús de Tacarigua, en un recorrido que fusiona la fe religiosa con la identidad de los pueblos pescadores, detalló la secretaria de Patrimonio Cultural Inmaterial de Miranda, Mariam Martínez.
La jornada comenzó el pasado 31 de enero, cuando la imagen fue trasladada desde El Guapo hacia la localidad de Las Lapas. Durante la madrugada del 1.° de febrero, los pescadores escoltaron al Niño en una procesión por la laguna, donde el sonido de la parranda anunció su llegada a la orilla.
El momento más emotivo ocurrió en las “Cuatro Esquinas”, donde se produjo el encuentro del Niño Jesús de El Guapo con la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de los pescadores, y el otro Niño residente en Tacarigua.
VOCES DE LA TRADICIÓN
Para los habitantes de la zona, esta manifestación es sinónimo de esperanza y sustento. Miriam Álvarez, portadora de la tradición con más de seis décadas de trayectoria, relató con orgullo la importancia de mantener vivo este legado: “Tengo más de 60 años compartiendo esta tradición que tiene más de 10 años. El Niño Jesús es de Tacarigua, pero está residenciado en El Guapo. Lo sacamos de la iglesia en un recorrido por las calles hasta Las Lapas; luego los pescadores le cantan en la laguna hasta llegar a la boca, donde el pueblo lo recibe con alegría”.
Desde la Secretaría de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Gobernación de Miranda, se resaltó la impecable organización comunitaria para la decoración de las calles y el recibimiento de los feligreses. Históricamente, este evento no solo marca un hito religioso, sino que simboliza la bendición de las aguas para garantizar una pesca abundante, vinculándose directamente con la antigua Feria del Lebranche.
FUENTE: MEDIOS NACIONALES
FOTO: CORTESÍA
