CIUDAD MCY.- Familiares de niños trasplantados y pacientes renales protestaron hoy en Ecuador para exigir el abastecimiento urgente de medicamentos, cuya escasez pone en riesgo la vida de decenas de personas.

El plantón, realizado este martes en los exteriores del Palacio de Carondelet, en el Centro Histórico Quito, fue convocado por el Frente de Pacientes Renales junto con padres de menores trasplantados atendidos en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz, de la capital ecuatoriana.

Los manifestantes reclamaron al Gobierno del presidente Daniel Noboa el suministro inmediato de medicamentos inmunosupresores y otros fármacos indispensables para el tratamiento de enfermedades renales y advirtieron que más de 60 niños trasplantados podrían perder los órganos recibidos si la situación persiste.

El presidente del Frente de Pacientes Renales, Kevin Valdez, recordó que el Ejecutivo aún no ha cumplido el compromiso de resolver el desabastecimiento de medicinas, una promesa que hizo Noboa durante su Informe a la Nación el pasado 24 de mayo.

Ese día, el gobernante dijo que en tres semanas llegarían al país fármacos provenientes de India.

“No cuestionamos la forma, sino que se realice la compra de medicina, nosotros no tenemos tiempo de espera, para nosotros cada día que pasa es un día menos», manifestó Valdez.

Recordó también que el Gobierno anunció cambios en el sistema de compras públicas de medicamentos tras la expedición del Decreto Ejecutivo 393, el pasado 22 de mayo, mediante el cual se creó una empresa pública para centralizar la adquisición de medicinas para la red estatal de salud. Sin embargo, sostuvo que los pacientes continúan sin recibir los tratamientos requeridos.

“Se lanzó el decreto 393 y hasta la fecha nada ha cambiado en la salud. Vamos más de 30 días, se ofreció medicina de la India y hasta la fecha no hay ningún pronunciamiento por parte de las autoridades”, declaró.

Durante el plantón, padres de familia relataron que los hospitales entregan medicación únicamente para 10 días, pese a que las consultas de control se programan cada tres meses.

Liss Ontaneda, madre de un niño trasplantado y residente en la provincia amazónica de Orellana, señaló que viajó varias horas hasta Quito para exigir una solución.

“Mi hijo está dentro de los 10 días, ya mañana prácticamente cumple los 10 días que me dieron la medicación, entonces por eso es mi desesperación como madre”, expresó.

La joven madre advirtió que la interrupción del tratamiento podría provocar el rechazo del órgano trasplantado, lo cual obligaría a su niño y a otros en el mismo caso a regresar a diálisis y a ingresar nuevamente en la lista de espera para un trasplante.

Los manifestantes indicaron que muchos pacientes deben comprar por su cuenta medicamentos cuyo costo oscila entre mil y mil 500 dólares mensuales, una cifra que calificaron de inalcanzable para la mayoría de las familias afectadas.

FUENTE : PRENSA LATINA

FOTO : CORTESÍA