CIUDAD MCY.- En una sesión que se extendió hasta la madrugada de este jueves 16 de julio, el bloque oficialista en el Senado de Chile logró imponer su estrecha mayoría de 26 votos contra 24 votos de la izquierda, con lo que despachó así en su tercer trámite la polémica reforma económica del Gobierno de José Antonio Kast.
Desde la centro-izquierda y la izquierda catalogaron la jornada como un duro golpe para el financiamiento del Estado, y alertaron que las medidas aprobadas son regresivas, benefician principalmente a los sectores de mayores ingresos y merman gravemente los recursos necesarios para salud, educación y vivienda.
El proyecto, que ahora pasa a la Cámara de Diputados, donde la derecha cuenta con mayoría, enfrenta un camino cuesta arriba en términos de legitimidad social: un 56 por ciento de la ciudadanía rechaza la rebaja de impuestos empresariales según la encuesta Cadem, mientras el propio Gobierno ha tenido que sincerar a la baja sus expectativas de crecimiento para el término de su mandato.
Durante el debate en particular, senadores de oposición expusieron con fuerza cómo las normas estructurales del proyecto debilitan la recaudación fiscal y favorecen la concentración de la riqueza al incluir la reducción gradual del Impuesto de Primera Categoría (IDPC) del 27 al 23 por ciento para las grandes empresas.
La senadora Beatriz Sánchez (Frente Amplio) puso la alarma sobre el costo de este beneficio. «Cada punto de rebaja son 420 millones de dólares menos para la recaudación del Estado», alertó la senadora, al destacar que esos fondos dejarán de ir a políticas sociales de primera necesidad.
ADVERTENCIA INTERNACIONAL Y DESCONTENTO CIUDADANO
Incluso organismos internacionales han respaldado implícitamente los temores de la izquierda. El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la implementación de esta reforma ejercerá una presión considerable y peligrosa sobre las cuentas fiscales chilenas.
La aprobación de esta reforma profundiza la desconexión del gobierno con la ciudadanía. Mientras la popularidad de Kast continúa en caída y las proyecciones de crecimiento oficial se reajustaron a la baja (de un 4 a un 3,5 por ciento hacia 2030), la percepción en las calles de Santiago es de desconfianza.
«No vale mucho la pena. Aunque pueda haber más inversión, igual es importante que el Estado tenga recursos para salud, educación y otros beneficios”, comentó Ariela Jofré, una ayudante de cocina de 21 años en declaraciones a la prensa local.
FUENTE: TELESUR
FOTO: CORTESÍA