El espectáculo fue un poema en movimiento donde el escenario se convirtió en un lienzo de identidad
CIUDAD MCY .- Entre un destello incesante de colores, el repique vibrante de los tambores y una atmósfera cargada de profunda venezolanidad, el emblemático Teatro de la Ópera de Maracay abrió sus cortinas para albergar la majestuosa celebración del vigésimo primer aniversario de la Fundación Danzas Nacionalistas “Arnaldo Rengifo” (Fundanar).
Con la puesta en escena titulada “Tierra viva, danza nuestra…”, la agrupación rindió tributo a más de dos décadas de historia ininterrumpida, sorteando desafíos y cosechando triunfos, para reafirmar su lugar indispensable en el corazón cultural del estado Aragua y del país.
Más de 50 bailarines, con una impecable técnica, despliegue de fuerza y contagiosa pasión, cautivaron de principio a fin a un público multitudinario. A través de un recorrido coreográfico sutilmente entretejido, las distintas manifestaciones folclóricas de las regiones venezolanas cobraron vida, transportando a los presentes desde las costas ardientes hasta los llanos infinitos en una sincronía perfecta de ritmo, elegancia y tradición.
Esta gala conmemorativa superó la simple muestra artística para erigirse como un homenaje vivo a las raíces de la patria y a cada maestro, intérprete y colaborador que ha labrado la trayectoria de Fundanar durante estas dos décadas.
Más allá de las luces y el aplauso final, la velada vibró con la excelentísima participación de los bailarines, quienes gracias al trabajo inquebrantable de la fundación, dejan claro que mientras exista la pasión por nuestras expresiones autóctonas, la danza nacionalista seguirá latiendo con fuerza en las nuevas generaciones.
REINA BETANCOURT | CIUDAD MCY
FOTOS | CORTESIA FUNDANA

