El Zoológico Las Delicias invita a toda la colectividad a disfrutar de un día diferente, lleno de aprendizaje y asombro. Numerosos mitos se han tejido entorno a ellos. Su presencia es solo una parte de los misterios que esconde la naturaleza

CIUDAD MCY.- El  Zoológico Las Delicias abre sus puertas para recibir a unos visitantes excepcionales,  el zorro mármol.

Estos seres, cuya apariencia evoca el silencio de la nieve y el susurro de los bosques boreales, llegan al corazón de Aragua para ofrecer una experiencia visual única y recordar los fascinantes misterios que esconde la genética natural.

Estos zorros se criaron por primera vez en Canadá. Con el tiempo, se convirtieron en símbolos de belleza excepcional, admirados a menudo como mascotas exóticas o iconos de la fotografía.

La estancia de estos zorros mármol en el Zoológico Las Delicias será por tiempo limitado. Su presencia transitoria es una invitación directa a las familias, fotógrafos y amantes de la naturaleza para que acudan a descubrir a estos embajadores de las tierras lejanas antes de que sigan su camino.

Bajo su pelaje con patrones, late el mismo corazón astuto y curioso que define a todos los zorros: juguetón, inteligente e infinitamente adaptable.

A primera vista, el zorro mármol parece una criatura esculpida por la nieve y las sombras. Con un pelaje donde el blanco puro se mezcla con remolinos de «tinta» y humo, estos ejemplares no son una especie distinta, sino una asombrosa variante del zorro rojo (Vulpes \ vulpes).

 Aunque no se encuentran en estado salvaje, su presencia en el zoológico permite a los visitantes admirar de cerca una belleza que parece de otro mundo, con ojos que brillan con la intensidad del amanecer.

CORAZÓN SALVAJE BAJO UN PELAJE DE SEDA

A pesar de su apariencia exótica y casi de fantasía, estos zorros mantienen intacto el instinto que define a su especie.

Entre sus características más fascinantes destacan:

Agudeza sensorial: Poseen un oído prodigioso, capaz de detectar movimientos mínimos incluso bajo capas de nieve.

Adaptabilidad: Su denso pelaje invernal los protege de climas gélidos, aunque muestran una inteligencia asombrosa para adaptarse a nuevos entornos.

Comunicación compleja: No son solo una «cara bonita»; se comunican a través de una sofisticada gama de ladridos, lenguaje corporal y juegos que demuestran su alta capacidad cognitiva.

REINA BETANCOURT

FOTOS: CORTESÍA