Uno de los destinos turísticos más visitados del centro del país se originó por la traída de un grupo de inmigrantes alemanes que echó raíces en plena montaña hace 183 años y desarrolló un proyecto agrícola nacional 

CIUDAD MCY.- Grupos familiares alemanes fueron los que integraron esa avanzada aquel 8 de abril de 1843 y se constituyeron en la primera inmigración dirigida desde Venezuela, cuando se fundó la Colonia Tovar. Organizada por el ingeniero militar y geógrafo de origen italiano, Agustín Codazzi, es también el lugar donde se da uno de los contrastes culturales y peculiaridades étnicas más interesantes en Suramérica.

La narrativa de la “Alemania del Caribe”, como también se la conoce, se remonta cuando gobernaba José Antonio Páez, quien encomendó a un equipo encabezado por Codazzi, muy vinculado a la nación desde la época independentista, concretar el traslado de unos 400 colonos de la católica población de Kaiserstuhl del Gran Ducado de Baden, en plena Selva Negra de Alemania.

Para la idea se contó con los aportes del científico alemán Alexander Von Humboldt, uno de los exploradores más destacados del llamado Nuevo Mundo, y se seleccionó una zona montañosa relativamente cercana a Caracas y al mar, de clima templado, ubicada sobre los 2.000 metros de altitud, en unos terrenos que pertenecieron al conde Manuel Felipe de Tovar.

Luego de cimentada la emancipación de España, buscaron el traslado de inmigrantes europeos con tradición agrícola y vocación para desarrollar la tierra. La iniciativa dio como resultado este particular territorio, que ha conservado casi intacta su tradición y cultura.

PROYECTO EN PELIGRO

Debido a la inexistencia de vías y el poco interés que prestaron los gobiernos, la Colonia Tovar permaneció aislada del resto del país por más de 100 años, dándose fenómenos de intentos de huida, abandono de la tierra, carencia de asistencia educacional, por lo cual la comunidad rozó el analfabetismo y se desligó culturalmente del resto de Venezuela.

La carretera hacia Caracas, construida en 1963, y que enlaza con otra vía que conduce a la ciudad de La Victoria, permitió superar el aislamiento que hasta entonces caracterizaba a esta zona montañosa.

ATRACCIÓN TURÍSTICA, CULINARIA Y CULTURAL

La Colonia Tovar se ha convertido en una de las atracciones turísticas por excelencia de Venezuela. Se le considera un destino obligado los fines de semana, un lugar perfecto para paseos familiares, convenciones corporativas, vacaciones estudiantiles, veladas románticas y un motivo permanente de interés para propios y visitantes.

Hoy, sus habitantes viven del turismo y el cultivo de frutas, verduras, hortalizas, legumbres y demás productos de la tierra con lo cual consiguieron fama y éxito comercial. Asimismo, la explotación de magníficas maderas fue uno de los mayores logros para contribuir, sin duda, al auge económico de la zona.

La Colonia Tovar alberga atractivas actividades turísticas, para lo cual cuenta con numerosos hoteles, restaurantes, cervecerías artesanales y talleres de cerámica.

En las tabernas de sus calles, el visitante puede reunirse a ver transmisiones deportivas y beber cerveza, alternadas con salchichas y embutidos especialidad tradicional del pueblo. También se puede degustar chocolates, aderezos y mermeladas que son tan apreciadas por los visitantes del resto del país en sus populares mercados a cielo abierto.

CULTURA COLONIERA

Los descendientes de aquellos primeros aventureros mantienen en sus rasgos la clara tez de su piel, ojos azules claros y muchas veces rubios cabellos. Las heredadas tradiciones culturales están presentes en su vida diaria: música, gastronomía y trabajos artesanales, intentan mantenerse en medio de este valle, rincón de tranquilidad.

Durante el mes de abril, cuando se celebra el aniversario de su fundación, sus calles se transforman para dar paso a los diversos grupos de danza y música de las asociaciones culturales y fundaciones que, en medio de la fiesta, desfilan orgullosamente mostrando a los espectadores cómo han logrado mantener sus raíces. Trajes típicos, tanto de un país como del otro, ponen colorido a carrozas y bandas musicales que alegremente se exhiben ante la admiración del público.

Impresiones de una Alemania no muy lejana y un pasado siempre presente, son sin duda las que se lleva el visitante de este paraje. Quien no conoce el país europeo tendrá una visión muy particular de éste en pleno trópico, y quien ya ha estado conseguirá recordar una experiencia pasada dentro de un marco sumamente agradable, en donde los recursos naturales, unidos a los aportados por el hombre, han hecho de este rincón geográfico un espacio inolvidable.

MANUEL FELIPE DE TOVAR

Las similitudes geográficas y climáticas apropiadas para el asentamiento humano se daban en una localidad aragüeña conocida como el Palmar del Tuy, propiedad del conde Manuel Felipe de Tovar, quien las donó para el surgimiento de la nueva colonia. De Tovar hizo énfasis en la colonización y asentamiento de extranjeros en el país, siendo la Colonia Tovar y El Jarillo los modelos de su principal programa de inmigración para los cuales donó tierras. En honor a él, el enclave y el municipio, llevan su apellido.

ALEMÁN COLONIERO

Los colonos, como se refieren en Venezuela a los nacidos en este pueblo, cultivan con rigor sus tradiciones locales; hablan naturalmente el castellano además del llamado “alemán coloniero”, una variante dialectal germánica de la zona de Kaisersthul, fronteriza con Francia, que solo lo hacen sobrevivir las generaciones de mayor edad, ya que las más recientes lo hablan poco o lo desconocen.

DESEMBARCO FUE POR CHORONÍ

A punto de desembarcar por el puerto de La Guaira, el navío que transportaba cerca de los 400 alemanes, fue declarado en cuarentena por una epidemia de viruela detectada a bordo. La embarcación se dirigió entonces a Choroní en donde permaneció hasta cumplir el plazo impuesto. Una vez en tierra, los colonos iniciaron el viaje hacia Maracay y La Victoria, ascendiendo la Cordillera de la Costa hacia lo que sería la Colonia Tovar.

MARCOS GAVIDIA

FOTOS: CORTESÍA