Este es un año más de celebración para los descendientes de aquella migración de alemanes venidos a Aragua desde Europa y que lograron combinar ambas culturas para cautivar a miles de corazones
CIUDAD MCY.- Bajo el cobijo de la espesa neblina que envuelve a las montañas de Aragua, la Colonia Tovar conmemora su 183º aniversario este 8 de abril. Más allá de la emblemática arquitectura de madera y los paisajes que parecen extraídos de un cuento de hadas, la verdadera alma de este rincón germano – venezolano reside en el sentimiento de pertenencia de sus habitantes. Al recorrer sus calles y conversar con quienes mantienen vivo el legado de los fundadores, se percibe una mezcla profunda de gratitud por el pasado y un compromiso inquebrantable con el futuro.
Para Julio Carrillo, nativo de estas tierras, el aniversario es una oportunidad para honrar la memoria de los 400 inmigrantes que, provenientes del sur de Alemania y Kaiserstuhl, emprendieron un viaje incierto hacia lo desconocido. “Fue muy arduo el trabajo que tuvieron que pasar”, relató con una mezcla de respeto y nostalgia, recordando que aquellos pioneros se enfrentaron a un lenguaje, clima y geografía totalmente distintos.
Hoy, Carrillo se define como un fruto de esa mezcla cultural: un hombre orgulloso de sus raíces ancestrales que, aunque conserva el idioma materno, se siente 100% venezolano y coloniero. Su invitación es clara; conocer la colonia profunda, aquella que se extiende más allá de la plaza central, hacia los paradores turísticos y los recorridos en rústicos que muestran la inmensidad de la montaña.
Ese mismo orgullo resuena en las palabras de Diana Muttach, para quien ser coloniera es una identidad que se lleva con distinción. Al hablar de los 183 años de historia, Diana destaca la singularidad de su pueblo, no solo por sus techos rojos y casas blancas, sino por la calidez con la que reciben a quienes los visitan. Ç
“Vivimos del turista”, afirmó con honestidad, subrayando que la atención esmerada es su forma de asegurar que el legado de la Colonia siga avanzando. Para ella, el frío del clima y la belleza de la agricultura local, marcada por el durazno y la fresa, son tesoros que cobran sentido cuando se comparten con el visitante.
La fe y el sentido de preservación también forman parte de este aniversario. Miriam Breidenbach, representante de la quinta generación de colonieros, describe su hogar como un “pequeño paraíso” que agradece a Dios cada día. Su mensaje en este aniversario es un llamado a la acción: “Sigamos luchando para mantener esto como está y hasta mejorarlo”.
Para Miriam, celebrar 183 años es rendir un homenaje a esos pioneros que lo dejaron todo por un país extraño, permitiendo que hoy exista una comunidad que ama a Venezuela con la misma intensidad que cualquier nacido en otra región del país.
Por su parte, Carmen Kanzler, perteneciente a la cuarta generación, resume el sentimiento colectivo con una frase que parece compartida por todos los habitantes: “ser coloniero es lo máximo”. Con la herencia alemana aun corriendo por sus venas, Carmen enfatiza la importancia de cuidar cada rincón de la población para que las futuras generaciones y los turistas sigan encontrando en la Colonia Tovar un refugio de comodidad y felicidad.
Este 8 de abril, la Colonia Tovar no solo celebra una fecha en el calendario, celebra la resistencia de una identidad que ha sabido integrarse al corazón de Aragua sin perder su esencia. Es el aniversario de una comunidad que espera a Venezuela con los brazos abiertos, lista para demostrar que el mayor patrimonio de estas montañas es, sin duda, su gente.
MARÍA JOSÉ PARRA
FOTOS: CIUDAD MCY | CORTESÍA

