Un día diferente de risas, juegos y compañerismo vivieron las enfermeras aragüeñas en el marco de la celebración de su día
CIUDAD MCY.- El ruido diario de los centros de salud, el sonido constante de los monitores y la urgencia de los pasillos quedaron pausados por unas horas. En un gesto de reconocimiento a la entrega incansable de quienes sostienen el sistema de salud, las enfermeras de diversos centros asistenciales del estado Aragua vivieron una jornada diferente en las instalaciones del Parque Acuático de Maracay, una iniciativa de parte de la gobernadora Joana Sánchez para honrar a estas heroínas contemporáneas en su día.
Lejos del uniforme blanco reluciente, pero con la vocación intacta, profesionales de la enfermería de centros como el Hospital Central de Maracay, el Seguro Social y diversos Áreas de Salud Integral Comunitaria (ASIC) compartieron experiencias que desnudan el alma de una profesión que es, ante todo, un arte de entrega y sacrificio.
Para la licenciada Posteira Llovera, con 40 años de servicio en el Hospital Central de Maracay y dos décadas dedicadas a la docencia universitaria, la enfermería es una forma de vida que no conoce de feriados ni descansos. Con la sabiduría que otorgan los años, Llovera recordó cómo esta labor implica, muchas veces, postergar momentos familiares por el bienestar ajeno. «Somos el día a día, nos toca dejar nuestra familia sola en fechas especiales por cumplir con nuestros pacientes», afirmó, subrayando que tras 40 años de trayectoria se siente con la fortaleza necesaria para seguir brindando salud.
En sintonía con este sentimiento, Irene Segovia, del ASIC Las Acacias, definió la profesión como «el amor más grande que puede tener el paciente». Inspirada por el legado de su madre, también enfermera, Segovia ha transformado las experiencias difíciles, incluso aquellas donde la vida se escapa entre las manos, en un impulso para seguir adelante con mayor determinación y humanidad.
La labor de la enfermera no se detiene, ni siquiera en espacios de recreación. Miriam Perozo, representante del ASIC Negra Hipólita con 14 años de servicio, destacó que incluso en medio del homenaje, el compromiso permanece activo. Para ella, la pandemia fue una prueba de fuego que ayudó al gremio a fortalecer su salud mental y a prepararse mejor para cualquier adversidad, siempre bajo la premisa de que cada día es una oportunidad de crecimiento para ayudar al prójimo.
Por su parte, Soy Ling Medina, pionera en el cuidado de pie diabético y actual coordinadora de un ASIC, resaltó que la esencia de su trabajo nace directamente del corazón. Con casi dos décadas de servicio, Medina hizo un llamado a trabajar con una moral inquebrantable, recordando que el paciente es el centro y la razón de ser de cada acción realizada.
El encuentro en el Parque Acuático de Maracay no solo sirvió como un espacio de esparcimiento, sino como un altavoz para las necesidades y aspiraciones de un gremio que solicita respeto y valoración por parte de la sociedad. Las homenajeadas coincidieron en que, aunque a menudo se sienten en el último eslabón de la cadena de salud, su labor es la columna vertebral que sostiene la recuperación física y emocional de los venezolanos.
Este día diferente, marcado por el sol y el compañerismo, fue un tributo necesario para aquellas mujeres y hombres que, con amor, arte y una responsabilidad de hierro, deciden cada mañana ser el soporte de quienes más lo necesitan.
La jornada cerró con un mensaje unánime: la enfermería en Aragua sigue firme, con el corazón puesto en cada paciente y la esperanza puesta en el reconocimiento de una labor que es, por definición, heroica.
MARÍA JOSÉ PARRA
FOTOS : CIUDAD MCY


