En El Recurso, 23 de Enero y La Coromoto el ritmo del cuatro, maracas y campanas se hicieron sentir como símbolo de fe, devoción y rendición ante el Santísimo Sacramento

CIUDAD MCY.- Los descendientes de Turiamo celebraron el Corpus Christi con la tradicional salida y rendimiento de los Diablos Danzantes. Familias, vecinos y feligresía general se reunieron en tres puntos emblemáticos, como lo son El Recurso, 23 de Enero y La Coromoto, para acompañar esta manifestación cultural y religiosa.

El primer capataz de esta hermandad, Alexis Amaya, describió la festividad como “una de las más importantes para el catolicismo”, pues honran la eucaristía y presencia de Jesús en el pan y vino consagrados.

Cientos de promeseros cumplieron su palabra ante Santísimo Sacramento, con la salida desde la Casa de los Diablos Danzantes. De allí iniciaron un recorrido por la Iglesia Católica Nuestra Señora de Coromoto, Capilla Nuestra Señora del Carmen y la Iglesia Parroquial San Pablo Apóstol.

En cada templo se oficiaron las tradicionales liturgias, que culminaron con la exposición de Jesús Sacramentado y la postración de los cofrades a los pies del mismo. “No hay una iglesia donde el cuerpo de Cristo no esté presente y para nosotros lo más importante es rendirle honor al personaje más importante de nuestra iglesia”, describió Amaya.

Antes de finalizar la tarde, las tres diableadas se encontraron en la calle San Miguel del barrio 23 de Enero, donde el cuatro marcó el ritmo de los pasos, las campanas y maracas acompañaron la melodía, al tiempo que, ayuntaron las energías negativas.

Esta jornada dejó en claro que el paso del tiempo intensifica el compromiso con la preservación del acervo, pues aun después de tantos años la cofradía continúa en aumento y el exilio de su tierra originaria sembró el deber de mantener sus rasgos y esencia como mensaje de resistencia.

Su manera de enseñar y conservar este encuentro se basa en el respeto y el amor, según refirió Amaya. “La devoción es importante, dar a conocer el legado y lucha de los ancestros, mantener vivas nuestras manifestaciones”. Por ese motivo, inculcan a los más pequeños el respeto por el Santísimo.

Harry Amaya, uno de los promeseros y tiene 43 años danzando, detalla la experiencia como “algo que nos llena de emoción y alegría, una fe que llevamos con orgullo por el legado de nuestros antepasados”.

THAIMARA ORTIZ

FOTOS : CIUDAD MCY