CIUDAD MCY.- En el marco de la celebración de los 450 años de la fundación de la ciudad de La Grita, conocida como la Atenas del Táchira y los 416 años de la llegada del Santo Cristo, este 6 de agosto habitantes de la región celebran las ocho rutas de peregrinación por los páramos andinos.
Para el tradicional recorrido donde convergen año tras años a miles de feligreses, la Gobernación del estado Táchira puso en marcha un operativo especial de seguridad, salud y logística, el cual estará respaldado por más de 400 funcionarios de prevención, 21 puntos de asistencia médica y 25 puntos de hidratación.
La actividad permite a los peregrinos circular por las diversas rutas, entre las que destacan SAN Cristóbal, Cordero, Michelena La Fría, entre otras, al tiempo en que elevan sus oraciones y promesas al Santo. Durante este 2026 el operativo cuenta con alrededor de 1.500 funcionarios articulados entre los diferentes cuerpos de seguridad ciudadana, desplegados para el resguardo de quienes transitan por las 8 rutas establecidas hacia el Santuario del Santo Cristo.
Tradición del Santo
La tradición del Santo Cristo de La Grita se remonta hacia el año 1610, particularmente el 6 de agosto, y recuerda que el camino a la resurrección pasa por el calvario. Miles de peregrinos contemplan el rostro sereno de Jesús.
La historia empieza el 3 de agosto de 1610, cuando se produjo un terremoto que obligó a los religiosos a huir para salvarse de las réplicas del temblor y las consecuencia.Uno de los sacerdotes, Fray Francisco, quien era carpintero y tenía otras habilidades de escultor, decidió crear una imagen tallada en tamaño natural de un Cristo crucificado para ofrecerla a Dios por el cese de los terremotos y para consolar a los vecinos asustados.
El cura inició la talla en un madero de cedro y se dedicó a la oración. Comenzó su trabajo de escultor con el apoyo de su comunidad. Aquel franciscano dejó de último el rostro y en él quería expresar el dolor por la crucifixión y los males padecidos, pero que también transmitiera serenidad.
A medida que pasaban los días, el padre no lograba dar con la expresión del rostro sereno de Jesús. La historia cuenta que el 5 de agosto, fray Francisco terminó de trabajar y se fue a orar, después a dormir y en la madrugada, escuchó ruidos en su taller, como si alguien estuviera tallando su obra. El se levantó y vio que había luz en la habitación donde trabajaba el madero.
Justo en ese momento el fray presenció el milagro: se encontró un ángel que estaba tallando el rostro de Jesús tal y como él los había pensado y deseado. Desde ese día 6 de agosto de 1610, las personas que se enteraban de la noticia iban a contemplar el rostro sereno. La cantidad de personas se incrementó con el rumor y al pasar el tiempo, movieron la talla del cristo a un lugar con más espacio para los peregrinos.
FUENTE : AGENCIA
FOTO : CORTESÍA
