Hoy el Instituto Municipal de Transporte Público de Girardot continúa velando por el cumplimiento de sus objetivos con mayor responsabilidad y compromiso cada día

REINA BETANCOURT | CIUDAD MCY.- Entre la nostalgia de un pasado dorado que rozaba la categoría aeroportuaria y la resiliencia de quienes han apostado toda su vida por este gigante del transporte, el Terminal Central de Maracay conmemora cincuenta y tres años de historia ininterrumpida.

Este emblemático espacio, fue fundado un 5 de noviembre de 1973 por el entonces presidente Rafael Caldera, este recinto, que hoy en día no es solo un punto de convergencia vial para toda Venezuela, sino el hogar y refugio de almas emblemáticas que construyeron su identidad a fuerza de trabajo, lucha y esperanza.

​La memoria viva de este monumental espacio se dibuja a través de rostros como el de Beatriz Giménez, quien recuerda con devoción aquella infraestructura de lujo donde las sillas de fibra colorida y los altavoces anunciaban la llegada de unidades que conectaban los sueños de miles de pasajeros con empresas como Expresos Las Delicias y Occidente.

Para Giménez, los pasillos del terminal fueron testigos de alegrías familiares, de aniversarios celebrados con torta y unión gremial, señala que estos recuerdos los apremia como un tesoro en su corazón.

COMO CENTRO DE LECTURA             

​Lenin Aquino, quien vende libros desde hace 47 años en este icónico puerto terrestre, narró su historia y vivencias en los pasillos del Terminal de Maracay. “Acá tenemos 47 años funcionando, empezamos esta hermosa aventura en los años 80, no teníamos este local, fuimos unos aventureros que llegamos aquí de madrugada y tomamos ese pasillo y nos instalamos allí. A las 9:00 de la mañana llegaron las autoridades y nos preguntaron: «¿Qué es esto? ¿Qué hace este poco de libros aquí?». Le dije: «Bueno, aquí llegó la cultura para quedarse», desde ese día nos permitieron quedarnos acá y ya tenemos 47 años”, mencionó Aquino.

 Al mismo tiempo, Aquino comentó que en su local debe haber casi 10 mil ejemplares, sin embargo ellos también cuentan con una imprenta, una fábrica libros, “yo en lo particular también escribo, escribo libros y escribo en las redes sociales sobre libros”. Por otra parte, recordó cuando surgió el sistema electrónico, los dispositivos electrónicos, los iPhone, las tablets, con lo que mucha gente migró y se puso a leer y a estudiar por allí. “Vivimos una pequeña crisis, pero en lo que a nosotros respecta, visitamos universidades, tecnológicos, liceos y comenzamos a hablar con la gente joven acerca de la importancia del libro analógico, no despreciamos el libro digital, electrónico, pero sí le damos un valor desde el punto de vista neurológico y desde el punto de vista genético y biológico al libro analógico, al libro físico, porque lo que aprendemos con un libro físico el cerebro lo fija, pero lo que aprendemos con el sistema electrónico lo olvidamos muy rápido y eso está comprobado científicamente”, mencionó.

De tal manera, mencionó que esa experiencia les ha permitido conectar con mucha gente, “En este momento podemos decirle a la gente que el 57 por ciento de las personas que vienen acá a buscar libros son menores de 30 años”, comentó.

CAMBIOS POSITIVOS

Por otro lado, la señora Josefa Hernández, quien es usuaria del terminal por más de 50 años, recordó que antes de la edificación actual el lugar, anteriormente  eran solo «ranchos» con total anarquía e indigencia, donde no existía autoridad y cualquiera hacía lo que quería.  En este sentido, expresó su profunda gratitud por los cambios positivos, destacando que la directiva actual ha traído orden, respeto y mayor autoridad, lo que contrasta favorablemente con el pasado.

Finalmente, la señora Itala del Valso, hija de un transportista fundador de la línea Transporte 1.° de Mayo, señala que la etapa más difícil del sector transporte fue la pandemia, que marcó un cambio drástico y radical en la dinámica laboral, afectando fuertemente al transporte interurbano y reduciendo de manera considerable la movilidad de pasajeros en comparación con los años de bonanza.

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