REINA BETANCOURT| CIUDAD MCY.- Tejer redes de protección y sembrar herramientas de emancipación se convirtió en el faro que guio el reciente conversatorio sobre el círculo de la violencia y las 25 formas de violencia, un encuentro de profunda reflexión impulsado por el Instituto de la Mujer de Mariño para dotar a las ciudadanas de mecanismos de detección temprana y resistencia comunitaria.

De acuerdo a la publicación en su plataforma digital Instagram, la actividad se desarrolló en un ambiente donde la palabra se erigió como territorio de sanación y empoderamiento, las participantes se adentraron en las laberínticas y muchas veces invisibles estructuras del abuso.

El espacio no solo sirvió para analizar las dinámicas implacables que conforman el ciclo de la violencia, sino también para desglosar, una a una, las veinticinco formas de agresión que violentan la dignidad humana, sacando a la luz sutiles mecanismos de control que suelen camuflarse en la cotidianidad.

«Generar estos espacios de encuentro en nuestra comunidad nos permite nombrarlo todo, reflexionar juntas y aprender a identificar a tiempo cada señal», destacaron las organizadoras, evidenciando que el conocimiento es la primera línea de defensa ante el hostigamiento.

En el encuentro las asistentes compartieron vivencias, analizaron patrones de conducta y comprendieron que desatar los nudos del miedo requiere de una arquitectura colectiva.

La jornada trascendió la mera teoría académica para convertirse en un tejido vivo de solidaridad. A través del intercambio de saberes, las mujeres asistentes consolidaron un pacto tácito de sororidad, reafirmando que la información rigurosa, la empatía genuina y el apoyo real son los cimientos indispensables para socavar las bases de cualquier manifestación violenta en el municipio.

Entre aplausos y miradas de complicidad que anticipaban nuevos horizontes, culminó una jornada que dejó una huella indeleble en el tejido social mariñense.

«Gracias a todas las mujeres que se sumaron a este espacio de aprendizaje y transformación», fue el eco unánime de una institución que no baja la guardia.

Con la convicción intacta de que un futuro libre de agresiones es posible, la consigna resuena con la fuerza de los hechos: ¡Seguimos trabajando por comunidades más seguras y conscientes!

REINA BETANCOURT| CIUDAD MCY

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