«El ganado se está muriendo de sed y hambre»: el devastador impacto de El Niño que ya se siente en el Corredor Seco de Centroamérica relató Juan Estanislao Muñoz, agricultor de 61 años en centroamérica

CIUDAD MCY.— El fenómeno climático de El Niño, sumado a los efectos del cambio climático, ha desatado una crisis humanitaria sin precedentes en el Corredor Seco centroamericano, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de más de 10 millones de personas.

Así lo advierten organizaciones internacionales y habitantes de la región, donde la escasez crítica de agua ha comenzado a diezmar la agricultura y el ganado, empujando a las comunidades rurales hacia una situación de emergencia extrema.

VOCES DESDE EL TERRENO

En la comunidad de las Chácaras, ubicada en el departamento de Choluteca (sur de Honduras), los efectos ya son devastadores. Juan Estanislao Muñoz, agricultor de 61 años, relata la gravedad de la situación actual: «Tengo 61 años. Y nunca en mi vida vi una sequía como ahora. No va a haber cosecha, no va a haber nada».

La realidad descrita por Muñoz refleja el panorama de una franja geográfica que abarca territorios de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

RADIOGRAFÍA DE UNA VULNERABILIDAD CRÓNICA

Datos difundidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) detallan la magnitud del desafío humanitario y estructural en la región:

Población expuesta: Más de 10 millones de personas residen en el Corredor Seco.

Pobreza rural: Más del 70% de los habitantes de estas zonas rurales viven en condiciones de pobreza.

Impacto en la infancia: Más de un millón de niños sufren actualmente retraso en el crecimiento debido a los graves índices de malnutrición.

EL NIÑO Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

Especialistas señalan que la actual emergencia responde a la combinación de tendencias climáticas a largo plazo con El Niño, una variación natural que se presenta de manera cíclica cada dos a siete años. Este fenómeno eleva de forma temporal las temperaturas superficiales del océano Pacífico y altera los patrones globales de vientos y precipitaciones.

Con una duración estimada de alrededor de un año, El Niño incrementa de forma drástica la probabilidad de sequías prolongadas e incendios forestales en Centroamérica, mientras genera lluvias torrenciales e inundaciones en otras latitudes del planeta. Ante este escenario, agencias de cooperación y gobiernos locales evalúan planes urgentes de mitigación para asistir a las familias afectadas.

FUENTE: MEDIOS INTERNACIONALES 

FOTO: CORTESÍA REFERENCIAL