CIUDAD MCY.- Además de estos problemas evidentes, el núcleo del argumento alarmista es que la soledad, la ansiedad y la depresión empujan a los mayores al uso problemático del teléfono móvil. Aquí, un estudio publicado este mismo año encontró que en la población mayor hay una relación entre el uso problemático del móvil y un peor descanso, síntomas depresivos, ansiedad y soledad. En esta misma línea, estudios internacionales identifican el móvil y la falta de participación social como predictores de depresión.
El problema es que la inmensa mayoría de estudios realizados hasta la fecha son transversales, es decir, son una «foto fija» que se toma de la población. Esto hace que no sepamos exactamente si el uso excesivo del teléfono móvil aísla y deprime a los mayores, o si los mayores que ya sufren depresión y soledad recurren más a este.
El discurso de la adicción tiende a demonizar el tiempo de pantalla en bloque, pero ignorar los beneficios del móvil en la tercera edad es un error. Aquí, un metaanálisis publicado en 2026 apuntó a que el uso de dispositivos inteligentes se asocia, de hecho, con una menor depresión en los mayores. Mantener el contacto con la familia y el entorno a través de llamadas y mensajería actúa como un factor protector.
Aun así, la balanza es delicada puesto que investigaciones recientes basadas en modelos predictivos advierten de que el uso intensivo de herramientas de comunicación también puede aparecer como un predictor de sobredependencia. La clave, como en la nutrición, no parece estar en apagar el dispositivo, sino en la «dieta digital»: el uso activo y social ayuda; el uso pasivo y de aislamiento crónico puede empeorar el bienestar psicosocial.
FUENTE: EL ARAGÜEÑO
FOTO: REFERENCIAL
