La Misión Nevado rinde tributo al epónimo canino, elevando el respeto hacia el perro mestizo o de calle, erradicando el maltrato y reconociéndolos como seres sensibles y con derechos
CIUDAD MCY .- La figura heroica de Nevado, el icónico mucuchíes que acompañó al Libertador Simón Bolívar durante las campañas de la Independencia, trasciende el simple dato histórico para consolidarse como un símbolo de lealtad, identidad nacional y sensibilización hacia los caninos.
La historia de esta raza canina autóctona se remonta a las montañas del estado Mérida. La narrativa popular y los registros de la época relatan que, en 1813, tras la entrada del ejército Patriota a la finca Moconoque, Bolívar quedó cautivado por un majestuoso cachorrito de pelo blanco como la nieve, tupido abrigo y mirada noble.
El perro, bautizado Nevado por su color y por las cumbres heladas que custodian su hogar, fue obsequiado al Libertador junto a Moconoque, el campesino indígena que asumiría su cuidado.
Su trágico y heroico final ocurrió en la Batalla de Carabobo en 1821, donde cayó atravesado por una lanza realista mientras resguardaba a sus compañeros de armas, dejando una huella indeleble en el corazón de Bolívar.
Por ende, Francisco Mijares, coordinador de la Misión Nevado en Aragua, relató que el canino no fue un simple espectador de la gesta emancipadora; caminó a la par de la tropa, veló el sueño de los soldados en los campamentos y dio muestras de una valentía inquebrantable en medio del rugido de los cañones.
REVALORIZACIÓN DEL PERRO MESTIZO
Dada la historia heroica del perro que acompañó a Bolivar, la Misión Nevado fue oficializada mediante decreto a finales de 2013 y lanzada públicamente en enero de 2014. Está iniciativa fue concebida para brindar atención médica veterinaria, rescate y abrigo a perros y gatos en situación de calle o vulnerabilidad, que actualmente es liderada por Maigualida Vargas a nivel nacional.
La entrega de aquel fiel compañero inspiró una transformación social profunda. A partir de las demandas de colectivos animalistas y de la sociedad civil por visibilizar el trato digno hacia la fauna doméstica, la figura del noble mucuchíes renació institucionalmente.
A más de dos siglos de su gesta en el campo de batalla, el espíritu de aquel guardián andino no solo vive en las estatuas y libros, sino que late a diario en las jornadas médicas, los rescates y el cuidado de miles de caninos en todo el país.
En escuelas y comunidades, el relato del fiel compañero de Bolívar sirve como puente pedagógico para enseñar a los más jóvenes la importancia de respetar a los animales como seres vulnerables.
El espíritu de aquel guardián andino sigue latiendo en cada ladrido de las calles, recordándonos que el amor hacia los animales no es solo un acto de bondad, sino un compromiso irrenunciable con nuestra propia humanidad.
REINA BETANCOURT| CIUDAD MCY
FOTOS | REFERENCIALES

