CIUDAD MCY.Diversos medios alternativos y colectivos de derechos humanos en Santiago de Chile denunciaron un grave incidente tras la manifestación antifascista y feminista ocurrida este miércoles 11 de marzo de 2026 en varias ciudades del país.

En Santiago hubo concentraciones masivas frente al Palacio de La Moneda durante el primer discurso presidencial. Estudiantes protestaron activamente en Ñuñoa, cerca del liceo público visitado por Kast en su primera actividad oficial, generando cierres preventivos de estaciones de Metro.

La ciudad de Valparaíso fue el epicentro político y social del día debido a la ceremonia en el Congreso Nacional. Se registraron manifestaciones masivas en los alrededores de la sede legislativa, con enfrentamientos entre detractores del nuevo mandatario y fuerzas especiales de Carabineros.

En Concepción, capital del Biobío, registró marchas en el centro de la ciudad, lideradas por sindicatos y agrupaciones estudiantiles que se declararon en «alerta permanente» ante el giro conservador del Ejecutivo.

Antofagasta fue escenario de grupos de trabajadores portuarios y movimientos sociales que realizaron cortes parciales de rutas y concentraciones en la Plaza Colón. En Punta Arenas se reportaron vigilias y marchas menores de organizaciones de derechos humanos en rechazo a las políticas anunciadas por la nueva administración.

EL CUERPO COMO CAMPO DE AGRESIÓN

Según reportes preliminares de medios como El Siglo y redes de comunicación popular vinculadas a la Radio Villa Francia, una persona fue hallada en las inmediaciones del centro de Santiago con evidentes signos de violencia física.

El reporte detalla que la víctima presentaba hematomas compatibles con mecanismos de tortura y, de manera alarmante, inscripciones y «letreros» realizados sobre su piel con mensajes de odio de carácter neofascista.

Este evento ocurre en una semana de alta tensión política por la toma de posesión del nuevo Ejecutivo y la reciente conmemoración del Día Internacional de la Mujer, donde las consignas contra el avance de la ultraderecha marcaron la pauta.

Fuentes del sector salud y observadores de DD.HH. están consolidando el peritaje para determinar si se trató de una acción de grupos paraestatales o un uso desproporcionado de la fuerza con fines de amedrentamiento ideológico.

En la tradición de las doctrinas de seguridad nacional del Cono Sur, marcar el cuerpo del adversario busca desarticular la subjetividad y enviar un mensaje disciplinador a todo el tejido social.

Desde una perspectiva progresista, este fenómeno se entiende como la manifestación más extrema de la biopolítica neofascista, la cual intenta silenciar la disidencia mediante la degradación física, convirtiendo la anatomía humana en un soporte para la propaganda del odio y el castigo frente a la movilización popular.

De esta manera, la inscripción de mensajes y el ejercicio de la tortura física sobre manifestantes trascienden la agresión individual para convertirse en un mecanismo de terror político.

FUENTE: AVN

FOTO: CORTESÍA