Cada Jueves Santo, miles de feligreses participan en una de las tradiciones más arraigadas de la cristiandad, simbolizando el acompañamiento a Jesús en los momentos previos a sucrucifixión

CIUDAD MCY.- Al caer la tarde del Jueves Santo, los templos católicos de Venezuela y el mundo reciben el silencio y la oración de las “naves centrales”, mientras comienza la tradicional visita a los Siete Templos, una práctica que moviliza masivamente a los fieles.
Este no es solo un acto de presencia física en los recintos sagrados, sino una profunda manifestación de piedad popular que busca recrear el camino de
Jesucristo desde la Última Cena hasta el Calvario.

LEGADO DE SAN FELIPE NERI

Aunque la costumbre de peregrinar a lugares santos es milenaria, la
estructura de visitar siete iglesias específicas se consolidó en la Roma del siglo XVI, cuando San Felipe Neri, para contrarrestar las festividades paganas del Carnaval y fortalecer el espíritu cuaresmal, organizó movilizaciones a las siete basílicas principales de Roma, la Ciudad Eterna.

Con el paso de los siglos, esta devoción se extendió por todo el mundo católico, adaptándose a la geografía de cada ciudad. En Venezuela, ciudades como Maracay ven sus centros históricos desbordados de personas que cumplen
con este rito anual como parte de su identidad religiosa.

EN EL TIEMPO MODERNO

En la actualidad, este recorrido también funciona como un punto de encuentro para el patrimonio arquitectónico y cultural.

La tradición sigue viva porque permite al creyente “velar y orar” junto al Monumento del Santísimo Sacramento, recordando que, tras el dolor de la Pasión, la comunidad cristiana “aguarda con esperanza la alegría de la Resurrección”.

SIGNIFICADO DEL RECORRIDO

La funcionalidad de la visita a los siete templos es de carácter espiritual y
simbólico, cada estación representa uno de los siete lugares donde estuvo Jesús
desde la noche de su arresto hasta la muerte en la cruz.

● Del Cenáculo al Huerto de Getsemaní, es la agonía y el sudor de sangre.

● Del Huerto a la casa de Anás, el primer interrogatorio y la bofetada.

● De la casa de Anás a la de Caifás, insultos y falsos testimonios.

● De la casa de Caifás al Pretorio de Pilato, la acusación de los judíos.

● Del Pretorio al Palacio de Herodes, el desprecio y la burla del rey.

● Del palacio de Herodes a Pilato, flagelación y corona de espinas.

● De Pilato al Calvario, camino con la cruz a cuestas y la crucifixión.

THAIMARA ORTIZ

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