Pese a tener casi siete décadas fuera de su espacio geográfico, los descendientes turiameros mantienen viva esta importante manifestación en las calles de 23 de Enero y El Recurso.

CIUDAD MCY.- Este jueves 4 de junio, un grupo de diablos se prepara para salir a las calles y rendirse ante el Santísimo Sacramento. Esta manifestación se conoce como los Diablos Danzantes del Corpus Christi, una simbología cultural y religiosa que representa el triunfo del “bien sobre el mal”.

La celebración tiene lugar 60 días luego del Domingo de Resurrección y, en el caso de Venezuela, su origen se remonta a la época colonial, en lo que fue parte del proceso de evangelización de africanos e indígenas.

Desde el año 2012, la Unesco reconoció a las 11 cofradías como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un hito de gran valor para el acervo cultural de Venezuela.

VISTAZO A ARAGUA

La entidad aragüeña es hogar de cinco hermandades, todas ellas pertenecientes al Eje Costero: Chuao, Ocumare, Cata, Cuyagua y Turiamo. Este última vive en el exilio hace casi siete décadas, cuando los habitantes del pueblo buscaron otras latitudes debido al desalojo por la instalación de una base naval.

Como un mensaje de resistencia y arraigo, los descendientes mantienen viva la festividad en las calles de El Recurso y 23 de Enero, comunidades donde se instalaron. Casi como un deber ancestral que honra la lucha y memoria de los antepasados conservan la esencia.

En palabras de Alexis Amaya, primer capataz de los Diablos Danzantes de Turiamo: “las costumbres y tradiciones continúan en la generación de relevo y no van a cesar (…) después del destierro aquí seguimos, en crecimiento”.

DE LA COLONIA A LA ACTUALIDAD

El ser diablo danzante significa el pago de una promesa al Santísimo, según explicó Amaya, por un tiempo determinado. “Uno puede hacer una promesa por 5 años y paga un año más de gracia”. A este factor también se le suman otros aspectos, como la aceptación por parte de la cofradía, el linaje y herencia familiar.

Es valioso reseñar el origen de la tradición para entender como sigue vigente con el pasar de los siglos. En la época colonial una fuerte sequía amenazaba la producción agrícola de los hacendados del pueblo por ese motivo, los esclavos hicieron rogativas al Santísimo, cuyo cumplimiento del voto era bailar y rendirse ante el mismo.

“El comienzo de las lluvias salvo los cultivos y desde ese momento inició el pago de promesas, o como se conocía hace más de 500 años los rogativos”, acotó.

DIFERENCIAS ENTRE HERMANDADES

Cada agrupación posee un toque distintivo que se expresa en el vestuario, acompañamiento musical y movimientos.

En el caso de los turiameros:

  • El traje es elaborado por las “sayonas”, con telas coloridas estampadas con flores, rayas o figuras geométricas.
  • El baile se marca por el ritmo del cuatro, así como las maracas y campanas que llevan los danzantes.
  • Las máscaras son elaboradas por los promeseros según sus gustos.
  • El uso de un látigo o «mandador» y las campanas es para ahuyentar las energías negativas.

“Nosotros no tenemos marcas visibles, eso sí lo usan otros grupos de Diablos (…)  el traje de nosotros es netamente colorido, las máscaras deben mantener la esencia turiamera”, describió Amaya.

CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES 

La festividad requiere de un mes entero de ensayos, estos culminan en la víspera del Corpus Christi, a ello se le suma el levantamiento de los altares un día antes de la fecha. “todo tiene que estar listo antes del mediodía para esperar a los promeseros, en la noche hacemos un rezo y preparamos la práctica final”, detalló.

PAPEL DE LAS SAYONAS

Las mujeres en esta cofradía son denominadas las sayonas y cumplen un papel crucial. En sus manos esta parte de la organización, la elaboración de alimentos, confección de trajes y estar pendientes de cada detalle.

THAIMARA ORTIZ 

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