CIUDAD MCY.- En las asambleas de postulación de proyectos para la Segunda Consulta Popular 2026, iniciadas este fin de semana, los ciudadanos pueden realizar sus aportes a la reorganización del Gobierno que convocó la presidenta Delcy Rodríguez el pasado 26 de mayo.
Así lo informó este lunes el responsable de la Comisión Presidencial para la Reestructuración y Reingeniería del Gobierno, Héctor Rodríguez, durante un encuentro con voceros comunales, realizado en Caracas. La reunión sirvió para hacer balance de las primeras asambleas, las cuales se extenderán hasta el próximo 12 de junio.
Tras escuchar las vocerías, Rodríguez pidió a las comunas ser protagonistas en este proceso, porque “la propuesta de Gobierno tiene que ser una propuesta popular”.
“Tenemos esta tarea compleja de presentar una propuesta de reorganización del Gobierno nacional, para ello estamos sistematizando las investigaciones que hay al respecto y abriendo un diálogo para que los distintos actores sociales nos digan cómo creen que debe ser este proceso, encontrar dónde están los consensos (…) La idea es que todos ustedes se activen a escuchar a la ciudadanía y a tratar de hacer de esto un gran diálogo nacional”, remarcó.
En ese sentido, pidió al liderazgo comunal elaborar un método y llevar la discusión “comuna por comuna” y después decantar cuáles son las cosas que se repiten, y en cuáles hay consenso o contradicción.
El comisionado presidencial convocó a un nuevo encuentro con los voceros comunales después de la Consulta Popular del 12 de julio.
Albany Montilla, viceministra de Movimientos Sociales, destacó por su parte la importancia de que este debate se dé en el contexto de las asambleas de postulación de proyectos para la Consulta Popular.
“Tenemos 200 años de República y en esos 200 años no hubo un Gobierno que planificara con el pueblo estructuralmente cuáles eran las demandas, las necesidades, las deudas sociales, y que ahora la Revolución Bolivariana viene y lo trae, pero como la Revolución Bolivariana tenemos muy poco tiempo, y ahora nosotros en cada una de nuestras comunas estamos planificando, en cada uno de los territorios, con necesidades, y dando respuesta que nunca se habían atendido”, expuso.
FUENTE : VICEPRESIDENCIA SOCIAL
FOTO : CORTESÍA
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SUMARIO: El Cinturón de Fuego es una zona que habitualmente presenta gran actividad sísmica y volcánica. No te dejes sorprender por noticias sensacionalistas que poco ayudan a comprender la naturaleza de los volcanes. LEAD: Durante los últimos años, el Anillo de Fuego ha sido una de las fallas más debatidas en el ámbito internacional, ya que su profundidad y magnitud crea una gigantesca herradura o cadena tectónica que rodea el Océano Pacífico. La actividad volcánica en el Cinturón de Fuego del Pacífico, también conocido como “Anillo de Fuego”, ocurre a diario y en más de un sitio a la vez debido al número de volcanes que lo componen. El patrón de actividad sísmica y volcánica de este cinturón no ha cambiado recientemente. ¿QUÉ ES EL CINTURÓN? Es una descomunal estructura geológica que abarca toda la costa del Pacífico. Inicia en Chile, pasa por Centroamérica, México y Estados Unidos, recorre las Islas Aleutianas y posteriormente baja por las costas de Rusia, Japón, Taiwán y Filipinas, hasta llegar a Nueva Zelanda. En sus 40 mil kilómetros de longitud se concentra el 75% de los volcanes del planeta —incluyendo más de 450 estructuras volcánicas— y se registra el 90% de la actividad sísmica mundial. El 81% de los sismos más grandes se han originado a lo largo de esta zona. Esta vasta cicatriz en la corteza terrestre no es una simple línea en el mapa, sino una compleja red de fronteras dinámicas donde la litosfera se recicla continuamente. La magnitud de su extensión implica que interactúa con múltiples culturas, climas y sistemas económicos, consolidándose como el laboratorio geológico más activo, peligroso e importante de la Tierra. MOTIVOS DE LOS TERREMOTOS Y SU HISTORIA La capa superficial de la Tierra está dividida en placas tectónicas, enormes bloques de roca de miles de kilómetros que encajan como un rompecabezas y se mueven lentamente unos cuantos centímetros al año. Los sismos ocurren debido a la fricción y el movimiento brusco en los límites donde estas placas interactúan bajo tres modalidades: Límites Convergentes (Zonas de Subducción): Una placa se desliza por debajo de otra hacia el manto terrestre, formando profundas trincheras marinas. Es la causa de los terremotos más destructivos. Un ejemplo es México, donde las placas de Cocos y Rivera subducen bajo la placa de América del Norte. Para un sismo menor basta un desplazamiento de centímetros; para un gran terremoto, la placa debe moverse bruscamente dos metros o más, originándose hasta a 670 kilómetros de profundidad. Límites Divergentes: Las placas se separan y permiten la emergencia de magma, como en el Océano Atlántico, abriendo nuevas cuencas y renovando el suelo marino. Fallas Transcurrentes: Las placas se deslizan horizontal y paralelamente de forma brusca, cuyo ejemplo clásico es la Falla de San Andrés en California, acumulando tensiones que se liberan de golpe en la superficie. A través del análisis enfatizamos una reality histórica innegable: los sismos han existido siempre. En regiones como México o la costa oeste de América, estos fenómenos ya golpeaban la tierra mucho antes de la llegada de los españoles, e incluso antes del florecimiento de las civilizaciones Azteca y Maya. Las crónicas prehispánicas ya registraban estos temblores de tierra como manifestaciones de un planeta vivo. EL DESPERTAR DE LOS MAREMOTOS La historia de cómo este cinturón atrae y genera maremotos (tsunamis) reside en la misma violencia de la subducción. Cuando un terremoto de gran magnitud sacude el fondo oceánico en un límite convergente, el movimiento vertical de las placas desplaza abruptamente miles de millones de toneladas de agua. Este impulso genera olas inicialmente bajas en alta mar, casi imperceptibles para los barcos, pero que viajan a la velocidad de un avión comercial. Al aproximarse a las costas y disminuir la profundidad, la velocidad decrece, pero la energía se comprime, elevando colosales murallas de agua capaces de reconfigurar geografías enteras, modificar la línea costera y borrar poblaciones costeras en cuestión de minutos. El fenómeno es un recordatorio de que la energía del subsuelo marino se transmite con un poder devastador a la superficie. EL VÍNCULO CON EL CAMBIO CLIMÁTICO Aunque los terremotos nacen en las profundidades del manto terrestre, el cambio climático global posee un poder emergente para alterar la estabilidad geológica de la Tierra. El deshielo acelerado de los glaciares y las masas polares remueve billones de toneladas de peso de la corteza continental. Este fenómeno, conocido como «rebote isostático», genera una liberación de presión que puede activar fallas latentes que antes permanecían dormidas bajo el peso del hielo. Asimismo, el aumento del nivel del mar debido a la expansión térmica y el deshielo incrementa sustancialmente el peso hidrostático sobre las cuencas oceánicas y las zonas de subducción del Cinturón de Fuego. Este desequilibrio de masas modifica las tensiones mecánicas y la fricción en los límites de las placas tectónicas, demostrando que la atmósfera y la geosfera están profundamente interconectadas y que el calentamiento global tiene repercusiones que van mucho más allá del clima visible. GRANDES HITOS SÍSMICOS DE LA HISTORIA 1700 – Cascadia (Norteamérica): Generó un «tsunami huérfano» que cruzó el océano Pacífico destruyendo costas en Japón; cambió radicalmente la mitología, tradiciones y registros orales de las tribus nativas americanas. 1923 – Kantō (Japón): Destruyó la ciudad de Tokio, provocó la muerte de más de 140,000 personas y obligó al Estado japonés a reestructurar por completo sus normas de construcción y planificación urbana, dando origen a la ingeniería antisísmica moderna. 1960 – Valdivia (Chile): El más potente registrado en la historia humana (9.5 Mw). Modificó la geografía del sur de Chile de manera permanente, provocó tsunamis devastadores que llegaron a Hawái y Japón, y dio origen a la sismología global contemporánea. 2004 – Océano Índico (Sumatra): Ocurrió en el borde occidental del cinturón. Dejó más de 230,000 muertes en 14 países, transformando para siempre los sistemas internacionales de alerta temprana de tsunamis e impulsando la cooperación global en desastres. 2011 – Tōhoku (Japón): Provocó el desastre nuclear de la central de Fukushima, alteró el eje de rotación de la Tierra en varios centímetros y desplazó físicamente la isla principal de Japón más de dos metros hacia el este. UN MENSAJE DE PREVENCIÓN Y CONCIENCIA Históricamente hemos visto a los sismos y volcanes como «enemigos» o «desastres naturales», pero la ciencia moderna nos invita a cambiar de perspectiva hacia una conciencia ecológica y planetaria. «La Tierra no es una roca muerta sobre la que vivimos; es un sistema interconectado donde lo que hacemos en la superficie resuena en sus profundidades.» Los Volcanes son Creadores de Vida: Aunque sus erupciones nos asustan y paralizan, el Anillo de Fuego ha sido el responsable de liberar los gases fundamentales que formaron nuestra atmósfera primitiva, regular el termostato del planeta y esparcir cenizas ricas en minerales que fertilizan los suelos agrícolas más productivos del mundo. Destruyen en el corto plazo, pero sostienen la vida en el largo plazo. La Alerta del Cambio Climático: Hoy sabemos que la atmósfera y la geosfera están conectadas. El derretimiento masivo de los glaciares debido al calentamiento global altera la distribución del peso sobre la corteza terrestre (rebote isostático), lo que puede desestabilizar fallas tectónicas latentes. Cuidar el clima y reducir nuestra huella de carbono también es una forma de mantener el equilibrio y la estabilidad geológica de los continentes. Respetar los Límites de la Naturaleza: El verdadero «desastre» ocurre cuando la huella humana invade zonas de alto riesgo de forma irresponsable. La planificación urbana ecológica debe respetar las cuencas, las laderas de los volcanes y las costas propensas a tsunamis, construyendo estructuras verdes y sismorresistentes en armonía con el entorno. Aprender a vivir en el Anillo de Fuego del Pacífico exige entender que la Tierra sigue viva, que sus latidos se manifiestan en sismos y que la mejor manera de protegernos es combinando la ciencia, la prevención comunitaria y el respeto absoluto por los procesos ecológicos de nuestro planeta. No podemos predecir cuándo despertará la Tierra, pero sí podemos decidir cómo coexistir con su inmensurable energía.