En el Día del Padre presentamos esta trasformación en la que algunos papás, al iniciarse su vida como cabezas de familia, se presentan duros y exigentes, pero ahora, con años a cuestas y canas, se dedican a consentir nietos, demostrando que el amor paterno crece y se multiplica

CIUDAD MCY.- La festividad del Día del Padre se celebra en Venezuela el tercer domingo del mes de junio entre regalos, agasajos, parrilladas y palabras de agradecimiento; sin embargo, detrás de la figura paterna existe una evolución que solo el tiempo y la llegada de los nietos logran revelar.

Aquellos hombres que alguna vez fueron guardianes de la disciplina en el hogar y los hijos hoy se convierten en los cómplices y protectores perfectos de la tercera generación: sus nietos.

Se hace común ver este cambio radical cuando padres que criaron con mano dura se transforman en abuelos que no conocen la palabra NO. No se trata de una obligación, sino de una evolución natural del rol familiar, libre de las presiones de la crianza directa.

 ABUELO DISTRAÍDO

​Para Nazareth Pulido los recuerdos de la infancia están marcados por la nobleza y sus continuados pero simpáticos olvidos de su abuelo Modesto.

“Mi abuelo es un amor, pero la memoria a veces le jugaba malas pasadas. Él tomó la responsabilidad de llevarme y buscarme a la escuela, pero fueron más de tres veces que me quedé sentada en la acera, con la maestra, e incluso la maestra me llevaba a su casa y luego de cuatro horas, él llegaba a buscarme pidiendo mil disculpas. Hoy en día ese olvido es nuestra historia favorita”, relata con nostalgia Pulido.

CÓMPLICE DE LA DULZURA

​El contrabando de felicidad es el recuerdo favorito de Fabrianny Aguilar. Su abuelo entendía perfectamente que las reglas de los padres estaban hechas para ser ignoradas por los abuelos.

“Mi abuelo era mi banco secreto, cada vez que me veía me metía unos billetes en el bolsillo a escondidas de mi mamá y me decía: vaya para la bodega y compre chuchería. Gracias a él mis tardes estuvieron llenas de Susy, Cocosette y Bubbaloo, ese secreto compartido era nuestro mayor tesoro”, recuerda Aguilar.

DE PAPÁ GRUÑÓN A ABUELO CONSENTIDOR

​El caso de Víctor Álvarez es el vivo reflejo del cambio radical que sufren los hombres al convertirse en abuelos. “A mí de niño me regañaba por todo. Si dejaba los zapatos tirados, si no hacía la tarea a tiempo, mi papá era la ley y el orden; pero hoy veo a ese hombre transformado con mi sobrino, porque al niño lo deja hacer y deshacer con la casa, hasta deja que raye las paredes, pero pasa algo muy lindo: es que le encanta escuchar atentamente los cuentos de su nieto y, sin duda, eso lo hace abuelo increíble”, relata.

 SERENATAS DE ABUELO

Arianna Mirabal tuvo un maestro como abuelo. La enseñó a tocar instrumentos musicales y cantar, sembrando en una niña ese sueño de ser una gran artista.

“Cuando algún familiar cumplía años, él se levantaba en la madrugada para darnos una serenata especial, cantando y tocando al cuatro temas como Las Mañanitas y Cumpleaños feliz. Él ya no está en la tierra, pero mi abuelo era ese padre, maestro y mi persona favorita. Cada Día del Padre lo recuerdo porque un padre y abuelo como él no hay dos”, expresa Mirabal.

​Estas historias demuestran que la paternidad no termina cuando los hijos crecen, simplemente se transforma en una etapa más dulce, libre de las presiones de la crianza directa y llena de una complicidad única.

¿POR QUÉ CAMBIAN LOS PADRES ESTRICTOS?

1.- Los abuelos disfrutan de los niños sin la carga de educar, mantener o guiar su futuro.

2.- Tiempo y paciencia: tienen más disponibilidad y menos estrés laboral que en su etapa como padres.

3.- Algunos abuelos buscan compensar la rigidez del pasado ofreciendo afecto blando que no mostraron antes.

4.- Buscan complicidad cuando su objetivo principal gira de “formar ciudadanos responsables” a “crear recuerdos felices”.

IRENE RODRÍGUEZ

FOTOS:  CORTESÍA