CIUDAD MCY.- A horas de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra que se disputará este miércoles en Atlanta, excombatientes de la guerra por las islas Malvinas reconocen en diálogo con EFE que este duelo futbolístico, que revive una rivalidad que se remonta al conflicto armado de 1982, «no es un partido más».

En abril de 1982 una incursión del entonces Gobierno dictatorial argentino en las islas Malvinas desató un conflicto armado con el Reino Unido por la soberanía de este archipiélago del Atlántico Sur que se extendería hasta junio de ese año, y dejaría un saldo de 255 británicos y 649 argentinos muertos.

Entre los argentinos había una gran cantidad de jóvenes sin formación militar que fueron reclutados de manera obligatoria y que en las islas enfrentaron condiciones extremas con equipamientos anticuados.

Una herida abierta

La guerra y las condiciones en la que fue librada abrieron una herida en la sociedad que se trasladó, entre otros ámbitos, al fútbol.

«Un partido no nos va a devolver las islas ni a los compañeros que están allá enterrados, pero para todos los que estuvimos en Malvinas todo lo que represente al Imperio nos molesta y nos duele», dice a EFE el excombatiente Germán Bonanni.

El 13 de junio de 1982, mientras en Malvinas se libraba la última batalla del conflicto bélico, Diego Armando Maradona debutaba en la Copa del Mundo celebrada aquel año en España.

«Era como un rescate, un refugio a la vida, el tratar de saber cómo iba el partido de fútbol en el medio de las bombas», cuenta a EFE el excombatiente y escritor Edgardo Esteban.

Cuatro años después de la guerra llegó el Mundial de México. El 22 de junio de 1986, Argentina enfrentó a Inglaterra en los cuartos de final y Maradona marcó primero con la denominada ‘Mano de Dios’ para luego convertir el mítico ‘Gol del siglo’.

«Me acuerdo de esos abrazos de gol, el abrazo que le di a mi mamá, que en un momento no supo si su hijo estaba vivo o muerto y a la que Maradona le daba la revancha de tener a su hijo al lado y abrazarlo con esa pasión futbolera, pero también pasión por Malvinas», recordó Esteban.

Muchos años después, Maradona reconoció en su libro autobiográfico ‘Yo soy el Diego’: «Sabíamos que habían muerto muchos pibes argentinos allá, que los habían matado como a pajaritos. Y esto era una revancha, era recuperar algo de las Malvinas. ¡Un carajo que iba a ser un partido más!».

Para el historiador argentino Federico Lorenz, autor de varios libros sobre aquel conflicto armado, cada enfrentamiento entre ambas selecciones concentra un significado que excede lo deportivo.

«Es la simbolización de un conflicto entre un país despojado y una potencia imperial en un campo de juego. En un partido se resumen todas esas emociones, tensiones y memorias», explica a EFE Lorenz, que destaca que existe entre ambos una «enorme asimetría en términos militares y económicos, pero no en la cancha, y entonces cada partido se vive como una reivindicación».

Solo un partido de fútbol

Consultado sobre esto el pasado sábado tras el triunfo por 3-1 ante Suiza que confirmó el choque ante Inglaterra, el entrenador argentino, Lionel Scaloni, intentó desescalar la tensión: «Es un partido de fútbol. Punto. No hay más que eso».

«Es imposible que no tenga un saborcito distinto», reconoce a EFE Bonanni, quien, sin embargo, rechaza la idea de que se trate de una revancha: «Es errado poner en el mismo plano una guerra y un partido de fútbol».

Ese mismo mensaje fue transmitido este lunes por la Federación de Veteranos de Guerra de Malvinas, que pidió separar el fervor deportivo del reclamo por la soberanía de las islas y recordó que «el deporte no es la guerra».

 Las Malvinas, uno de los últimos territorios de ultramar del Reino Unido y que están bajo dominación británica desde 1833, siguen ocupando un lugar central en la identidad argentina. Su silueta aparece en murales, mapas oficiales, monumentos y hasta tatuajes, mientras el reclamo por la soberanía continúa siendo una política de Estado respaldada por un amplio consenso político y social.

«Si hay algo que une a los argentinos son las Malvinas y el fútbol», destaca Esteban.

Esto queda claro en las incontables canciones en apoyo al seleccionado argentino que destacan el reclamo por las islas y la memoria de los caídos, incluyendo la icónica ‘Muchachos’ y ‘La cuarta estrella’, el nuevo himno albiceleste en este Mundial.

De acuerdo a un informe de la consultora Reputación Digital, las menciones a Malvinas en redes sociales se multiplicaron por diez tras el pase de Argentina a semifinales, convirtiéndose en uno de los principales ejes de la conversación previa al enfrentamiento de este miércoles.

«Sin dudas que en este partido, más allá de lo que dice Scaloni, está toda esta historia presente», agrega Esteban, para quien «éste no es un partido más».

FUENTE  : CORTESIA

FOTO : CORTESÍA