El despliegue cívico, militar y comunitario de la Misión Robinson dejó una huella imborrable en la estructura social venezolana, alcanzando hitos cuantitativos y cualitativos de gran relevancia: Más de un millón 480 ciudadanos aprendieron a leer y escribir durante la primera etapa del programa

CIUDAD MCY.- Cada 8 de septiembre, el Día Internacional de la Alfabetización convoca una reflexión global sobre el derecho a la palabra escrita. Para Venezuela, esta fecha evoca el recuerdo de una hazaña social que marcó el comienzo del siglo XXI.

​Justo el día en que se conmemoraban 236 años del nacimiento de Simón Rodríguez (maestro del El Libertador Simón Bolívar), el pasado 28 de octubre, la República Bolivariana de Venezuela, tras dos años de aplicación de la Misión Robinson, fue declarada: Territorio Libre de Analfabetismo.

El 28 de octubre de 2005, tras anunciar que un millón 482 mil  adultos aprendieron a leer y escribir en los últimos dos años, y menos de dos por ciento de la población permanecía iletrada; Venezuela fue declarada “Territorio Libre de Analfabetismo”.

El impacto de la Misión Robinson trascendió la mera enseñanza de la lectura y la escritura, se convirtió en la puerta de entrada para que miles de venezolanos continuaran su formación en la educación primaria.

YO SI PUEDO

​A través del método pedagógico cubano «Yo, sí puedo», que combinaba números, letras y tecnología audiovisual (VHS y televisores repartidos en caseríos y barriadas), el programa desmitificó el proceso de enseñanza para adultos. Con números, letras y recursos audiovisuales, el programa logró democratizar el aprendizaje para cientos de miles de adultos en barriadas, zonas rurales y comunidades remotas.

INCLUSIÓN INTERCULTURAL Y UNIVERSAL

Este método logró una adaptación  a diversas lenguas indígenas (jivi, warao, ye’kwana, kariña) y la creación de materiales en sistema Braille para personas con discapacidad visual.

​Este despliegue cívico-militar y comunitario alcanzó hitos inéditos en la historia educativa regional:  El 28 de octubre de 2005, tras alcanzar una tasa de alfabetismo superior al 95%, Venezuela fue declarada por la Unesco como «Territorio Libre de Analfabetismo».

​La Misión Robinson no solo enseñó a leer; sirvió como puerta de entrada hacia la prosecución de estudios primarios (Robinson II) y universitarios. Cambió la autoestima colectiva de millones de ciudadanos que históricamente habían sido marginados del sistema educativo formal.

RECONOCIMIENTO DE LA UNESCO

Peter Smith, asistente al Director General de UNESCO por el sector Educación para ese momento, señaló “Voy a aprovechar la oportunidad para felicitarle por el éxito de la Misión Robinson y el invaluable esfuerzo que su gobierno ha realizado para hacer de Venezuela un Territorio Libre de Analfabetismo”.

La salvadoreña María Luisa Jáuregui, enviada especial de la Unesco, dijo que “La Unesco apoya el alcance de esta meta de analfabetismo reducido. Venezuela es el primer y único país que cumplió los compromisos adoptados por gobiernos de la región el año 2002 en La Habana para reducir drásticamente el analfabetismo”, dijo Jáuregui en ese momento.

REINA BETANCOURT

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