La Batalla de La Victoria, librada hace más de dos siglos, simboliza  la entrega patriótica de la juventud venezolana con la libertad y la soberanía nacional. La acción de jóvenes estudiantes y seminaristas frente al avance realista definió un legado que hoy se honra como Día de la Juventud

CIUDAD MCY.- Hay fechas que no solo se recuerdan: se heredan. El 12 de Febrero es una de ellas. No nació para exaltar a la juventud como una etapa biológica, sino como una fuerza moral capaz de sostener y defender una nación en peligro.

En 1814, cuando la Emancipación parecía resquebrajarse, fueron jóvenes estudiantes y seminaristas quienes contuvieron el avance realista y marcaron para siempre el sentido histórico de ser joven en Venezuela.

LA REPÚBLICA ESTUVO EN JUEGO

La Batalla de La Victoria se produjo en uno de los momentos más críticos de la Guerra de Independencia. La segunda República atravesaba una fragilidad política y militar, acosada por la ofensiva realista, cuyo avance arrasaba pueblos enteros y amenazaba con abrir el camino definitivo hacia Caracas.

De acuerdo a los historiadores, la caída de La Victoria habría significado no solo una derrota táctica, sino el colapso de un proyecto republicano aún en construcción.

CONVOCATORIA ANTE LA URGENCIA

Ante ese escenario adverso, el general José Félix Ribas se enfrentó a una decisión límite. Sin suficientes tropas regulares para resistir el asedio, recurrió a un último recurso: convocar a la juventud. Estudiantes junto a jóvenes seminaristas, fueron llamados a asumir una responsabilidad histórica que excedía cualquier expectativa individual.

La respuesta no fue ingenua. Aquellos jóvenes comprendían el riesgo que implicaba enfrentar a un ejército experimentado. Sin embargo, también entendían que la derrota significaba el fin de la República y el retroceso del ideal independentista. La guerra dejó de ser un asunto lejano para convertirse en una causa personal y colectiva.

La célebre proclamación de Ribas: “No podemos optar entre vencer o morir: necesario es vencer”, condensó el espíritu del momento. No se trataba de una exaltación retórica, sino de una advertencia histórica: la victoria era la única posibilidad de preservar la libertad conquistada.

MÁS QUE UN TRIUNFO MILITAR

La Batalla de La Victoria se transformó en un escenario donde el coraje suplió la falta de experiencia. Los jóvenes combatientes resistieron durante horas el ataque realista, demostrando una disciplina y una determinación que sorprendieron incluso a sus propios mandos. La defensa exitosa de la ciudad contuvo el avance del ejercito realista y otorgó un respiro estratégico a las fuerzas patriotas.

Más allá del resultado militar inmediato, la batalla dejó una huella profunda en la conciencia nacional. Demostró que la independencia no dependía exclusivamente de ejércitos profesionales, sino del compromiso activo de los habitantes, y en particular de su juventud. Aquella jornada redefinió el lugar de los jóvenes dentro del proceso histórico venezolano.

DIA DE LA JUVENTUD: MAS QUE UNA EFEMÉRIDE

Con el paso del tiempo, la Batalla de La Victoria fue reconocida como el fundamento del Día de la Juventud en Venezuela. La elección de esta fecha responde a una visión histórica clara: honrar a una juventud que asumió responsabilidades decisivas en un momento vulnerable.

El Día de la Juventud no conmemora únicamente un hecho del pasado, sino una concepción ética del ser joven. Celebra la capacidad de actuar con conciencia histórica, de asumir riesgos en favor del bien colectivo y de participar activamente en la defensa del proyecto nacional.

HOYSON NUEVOS DESAFÍOS

Conmemorar el 12 de Febrero implica revisar el pasado con mirada crítica y sentido de futuro. Las amenazas que enfrentó la República en 1814 no son idénticas a las actuales, pero la defensa de la autonomía y la justicia social  sigue siendo una tarea vigente.

La juventud enfrenta desafíos complejos: desigualdades, transformaciones económicas, debates sobre participación política y la necesidad de construir oportunidades en un mundo globalizado. Recordar a los jóvenes de La Victoria no es un ejercicio nostálgico, sino una invitación a asumir el presente con responsabilidad histórica.

PLENA VIGENCIA  

A más de dos siglos de la Batalla de La Victoria, el mensaje de aquella jornada mantiene plena vigencia. Vencer hoy no significa empuñar las armas, sino conquistar derechos, fortalecer la educación, ampliar la participación y consolidar una sociedad consciente y justa.

El Día de la Juventud es, en esencia, una herencia histórica y una convocatoria permanente. Heredar esa fecha implica comprender que la nación fue defendida por jóvenes que entendieron la historia como una tarea urgente. Asumirla hoy significa continuar la construcción de Venezuela con conciencia, valentía y compromiso colectivo.

REINYMAR TOVAR 

FOTOS: REFERENCIALES