CIUDAD MCY.- El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, informó que las fuerzas de seguridad del país identificaron a los principales organizadores de los disturbios recientes —promovidos por Israel y EE.UU.— y procedieron a la detención de varios de ellos, subrayando que el pueblo iraní ha demostrado una resistencia firme cada vez que su identidad nacional y soberanía han sido amenazadas.

El secretario del Consejo de Seguridad detalló que los adversarios de Irán habrían diseñado un plan en cuatro etapas: concentraciones públicas, actos de terror, disturbios generalizados y, finalmente, intervención militar directa. No obstante, afirmó que este esquema fracasó debido a la unidad popular y la rápida respuesta institucional.

Durante una intervención pública este lunes, Larijani afirmó que tras el fracaso de la agresión militar estadounidense-israelí en junio de 2025 para movilizar a la población contra el Estado, actores externos intentaron instrumentalizar demandas económicas legítimas y protestas pacíficas para transformarlas en violencia callejera organizada.

Según el alto funcionario, las manifestaciones económicas registradas a finales de diciembre fueron rápidamente infiltradas por grupos violentos, instigados —según indicó— por líderes estadounidenses e israelíes y apoyados por redes de inteligencia extranjeras activas dentro del territorio iraní.

Larijani señaló que el presidente estadounidense Donald Trump habría expresado públicamente que una crisis social interna serviría como antesala para una acción militar contra Irán, lo que calificó como un cambio de táctica orientado a debilitar la cohesión nacional antes de una posible escalada bélica.

“Trump alentó abiertamente la violencia al llamar a grupos armados a tomar instituciones estatales y amenazar con acciones militares si eran confrontados”, denunció.

Larijani calificó a los responsables de los disturbios como “grupos urbanos cuasi terroristas”, señalando que algunos formaban parte de estructuras organizadas previamente mencionadas por entidades sionistas como redes creadas dentro de Irán.

Asimismo, reveló que durante los operativos de seguridad se incautaron armas de guerra, incluidos fusiles G3 y pistolas, lo que evidencia —según dijo— que no se trataba de manifestantes espontáneos. “No eran personas que salieron solo a corear consignas, sino elementos organizados y armados”, precisó.

El alto funcionario indicó que los ataques contra la bandera iraní, estatuas del general Qassem Soleimani, mezquitas y ejemplares del Corán demostraron que los disturbios trascendieron las demandas económicas y buscaron erosionar la identidad cultural y religiosa del país.

También denunció intentos de atacar instalaciones militares y centros policiales, con el objetivo de provocar caos institucional y escenarios de guerra civil.

Larijani destacó que la movilización masiva del 12 de enero reflejó el respaldo popular al Estado iraní, señalando que alrededor de tres millones de personas se concentraron solo en Teherán.

Las manifestaciones se produjeron tras varios días de disturbios respaldados desde el exterior, durante los cuales cientos de civiles y miembros de las fuerzas de seguridad murieron en ataques catalogados como terroristas.

Finalmente, Larijani reiteró que el pueblo iraní ha demostrado históricamente su disposición a defender la soberanía nacional incluso al costo de vidas humanas. «Cuando se viola nuestra independencia y nuestra identidad, la nación iraní responde con firmeza”, afirmó.

Días atrás, el canciller iraní, Abbas Araghchi, precisó que los disturbios promovidos por Israel y los EE.UU. causaron 3.117 muertos. «Entre ellos, 2.427 son civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, mientras que los otros 690 corresponden a terroristas», escribió Aragchi en la red X. El jefe de la diplomacia iraní detalló que cerca de 300 viviendas resultaron afectadas, así como 305 ambulancias y autobuses, 200 escuelas, 414 edificios gubernamentales y unas 350 mezquitas.

FUENTE: TELESUR

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