A ocho años de que un evento cerebro vascular que dejara al paraatleta en la penumbra de un estado de coma, hoy se erige como un titán de la resiliencia física.

CIUDAD MCY.- El Estadio Olímpico Hermanos Ghersi de Maracay suele ser testigo de hazañas deportivas, pero pocas tienen el peso emocional de ver a José Scata entrar al círculo de lanzamiento. A sus 46 años, su figura no solo representa la fuerza física de un lanzador de élite; también representa la victoria de la voluntad sobre las limitaciones físicas.

Con el apoyo de su fe, familia y un equipo que cree en lo imposible, Scata se prepara para conquistar el podio nacional este 9 de marzo, demostrando que los límites no están en el cuerpo, sino en la mente.

José no solo lanza discos, jabalinas y balas; lanza lejos de sí las etiquetas de la condición de discapacidad y los fantasmas de dos Eventos Cerebro Vasculares (ECV) que intentaron, sin éxito, silenciar su historia.

La vida de Scata transcurría bajo la normalidad de cualquier persona hasta 2018. Entonces fue a los 38 años, que un ECV hemorrágico, (producto de una hipertensión silenciosa), lo derribó como un rayo en cielo despejado.

«Fueron trece días en coma en el Hospital Central de Maracay», relata con voz que hoy suena firme, pero que tuvo que ser reconstruida desde el silencio. Salió de allí en silla de ruedas que lo acompañó por ocho meses, tiempo que para muchos habría sido el punto final, pero para él fue apenas un paréntesis.

DIGNIDAD LABORAL Y UNA FAMILIA

La vida le dio un segundo golpe cuando trabajaba de forma convencional; su condición no fue aceptada y perdió su empleo. Sin embargo, en el mapa de su destino apareció Mercagir, Instituto Autónomo de Mercados de Girardot. Allí, bajo la mano amiga de su presidente, Rodwin Paredes, no solo recuperó la dignidad del trabajo, sino que encontró una familia.

«Me siento agradecido con mi jefe y todo ese equipo (…) me han dado el apoyo con los permisos para asistir a las terapias y a las  competencias sin ningún tipo de problema», afirmó con gratitud.

RENACER EN EL ASFALTO Y LA ARENA

La oportunidad de oro llegó a través del Instituto Regional del Deporte de Aragua (IRDA) tras la pandemia, cuando el paraatletismo le abrió las puertas. En 2023, en su debut en el Estadio Brígido Iriarte de Caracas, el nombre de José Scata retumbó en los altavoces: medalla de oro en lanzamiento de disco.

Pero la vida volvió a ponerlo a prueba. Un segundo ECV, esta vez isquémico, le arrebató el habla y reactivó la inflexión izquierda. Fue el momento de la verdad. A diferencia de su primera experiencia laboral, en Mercagir sus jefes —Ranser Ramírez y el equipo de seguridad— lo sostuvieron. No perdió el empleo. Al contrario, ganó motivos para volver a levantarse.

En 2024, su regreso fue cinematográfico: bicampeón nacional en disco, campeón en jabalina y plata en impulso de bala. «Hacer un cuarto lugar frente al campeón mundial, el venezolano Edwards Varela, no es fácil. Hay que entrenar duro», confiesa con la humildad de quien sabe que está compitiendo con los gigantes de la disciplina.

LA MAQUINARIA DETRÁS DEL CAMPEÓN

Detrás de cada centímetro que recorre su disco, hay una estructura de hierro y corazón. Su rutina es un reloj suizo: de lunes a viernes entrena en el Ghersi con su preparador, Juan Amaya. Al terminar, la batalla se traslada a Nearfi, el centro de rehabilitación dirigido por José Alberto Colmenares.

«Nearfi es mi centro de alto rendimiento», explica Scata. Allí, un staff de fisioterapeutas y nutricionistas controlan cada variable: tensión arterial, fatiga muscular y alimentación. «He aprendido a cuidarme más, a tomarme mi pastilla diariamente, a comer sano. Estoy evitando ese tercer ECV a toda costa».

MENSAJE QUE VUELA ALTO

Para José, la fe es el motor que aceita sus músculos. «Dios me ha dado la valentía de volverme a levantar sin miedo. Mi mensaje es que si se caen, se paren y sigan adelante». Su mirada está fija en el 9 de marzo, fecha de la Primera Válida Nacional de Paratletismo en Caracas. Entrena al 100% para regalarle otra medalla a Aragua y a su gobernadora, Joana Sánchez, quien ha sido un pilar en su desarrollo deportivo.

REINA BETANCOURT 

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