Vestidos con túnicas púrpura, los feligreses encaminan al Hijo de Dios, donde el dolor personal se encuentra con la redención divina
CIUDAD MCY.- Cada Miércoles Santo, las calles de Venezuela se transforman con la devoción a Jesús Nazareno, donde los feligreses se visten de púrpura para acompañar al Hijo de Dios como una muestra de fe y agradecimiento.
Esta fecha sigue siendo el día en que el país se detiene para orar, agradecer y, sobre todo, caminar con la certeza de que ninguna cruz es demasiado pesada si se lleva con fe. Esta manifestación de identidad, resistencia y esperanza une a millones de ciudadanos bajo una misma promesa.
Para los feligreses, caminar al Nazareno representa el reconocimiento de sus propias cargas donde el dolor personal se encuentra con la redención divina.
VOCES DE FE
La fuerza de esta devoción reside en las historias individuales que se entrelazan en la multitud.
Diana Pulido señaló que camina el Nazareno como una muestra de agradecimiento por la vida de su hija. “En mi embarazo tuve un accidente y le prometí al Nazareno que si cuidaba a mi hija, la traería vestida de morado cada año y todos los años caminamos juntas es como una renovación de mi contrato con Dios”, señaló la devota.
Por su parte, Elena, devota desde hace 10 años, subrayó que Jesús de Nazaret es la fuerza que se necesita para sanar. “Cada año yo cargo una pequeña cruz no por sacrificio, sino por agradecimiento. Después de sufrir un problema de salud grave, le pedí fuerzas para volver a caminar y aquí estoy lista para encaminar al Hijo de Dios” aseveró la ciudadana.
IRENE RODRÍGUEZ
FOTOS: CORTESÍA



