CIUDAD MCY.- Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 generarán cerca de 930.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2), a las que se suman 1,3 millones vinculadas a patrocinios, lo que supondrá una pérdida total de 5,5 kilómetros cuadrados de nieve, equivalentes a más de 3.000 pistas de hockey, según el New Weather Institute.
En el informe titulado «Juegos Olímpicos en llamas. Cómo los Juegos Olímpicos de Invierno, al servir como plataforma para los contaminadores, están derritiendo la nieve de la que dependen», la organización alerta sobre los riesgos climáticos del evento y el modelo actual de patrocinio olímpico.
«Italia, anfitriona de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, ha perdido, según informes, 265 estaciones de esquí en los últimos cinco años, mientras que Suiza ha visto cerrar 55 telesillas y teleféricos», subraya el estudio realizado por este laboratorio de ideas británico.
Según los datos estimados, los Juegos Olímpicos de Invierno generarán alrededor de 930.000 toneladas de CO2, de las cuales unas 410.000 toneladas procederán de los desplazamientos de los espectadores.
Estas emisiones provocarían en los próximos años la pérdida de unos 2,3 kilómetros cuadrados de cobertura de nieve y más de 14 millones de toneladas de hielo glaciar.
Además, el informe calcula que los contratos con tres grandes patrocinadores, la petrolera y gasista italiana Eni, el fabricante de automóviles Stellantis y la aerolínea ITA Airways, podrían inducir emisiones adicionales de unos 1,3 millones de CO2, cerca de un 40 % más que la huella de carbono oficial estimada de todo el evento.
Por tanto, de materializarse, estas emisiones extra causarían pérdidas futuras de unos 3,2 kilómetros cuadrados de nieve y 20 millones de toneladas de hielo glaciar, lo que supone un total de 5,5 kilómetros cuadrados de cobertura de nieve y más de 34 millones de toneladas de hielo.
Asimismo, el informe recalca que desde 1994 se han realizado esfuerzos para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y otros impactos ambientales, especialmente a partir de 2018, cuando se llevó a cabo un reporte detallado tanto de las emisiones directas como indirectas y empezó a vislumbrarse cuánto progreso se estaba logrando.
Sin embargo, el foco se sigue encontrando en dos ámbitos «que han sido descuidados»: la sustitución de los acuerdos de patrocinio con corporaciones de alta huella de carbono por otros con emisiones mucho menores y la adopción de medidas para reducir las emisiones derivadas de los desplazamientos de los espectadores.
«Como atleta cuya alegría y sustento provienen del esquí, deseo un mundo donde este deporte pueda continuar. Los Juegos Olímpicos siempre generarán emisiones, y reducirlas debe ser una prioridad», afirmó el esquiador de fondo profesional sueco Björn Sandström.
Como solución, el estudio plantea «acciones eficaces» para reducir las emisiones de GEI, como poner fin a los acuerdos de patrocinio con corporaciones de alta huella de carbono, evitar la construcción de nuevas sedes y otras infraestructuras y reducir «de forma significativa» el número de espectadores que viajan en avión.
También pide al Comité Olímpico Internacional (COI) que concluya los acuerdos con empresas de combustibles fósiles, aerolíneas y fabricantes de automóviles con motores de combustión interna, y los sustituya por asociaciones con empresas de mucho menor impacto de carbono.
«Sin cambios», advierte el informe, «Milán-Cortina entregará un testigo de nieve y hielo en deshielo a los anfitriones alpinos franceses de 2030».
EL FOCO | FOTO : CORTESÍA
