***Durante el descanso nocturno este órgano se “limpia”, desecha las conexiones neuronales que no considera importantes, consolida la memoria y el aprendizaje, por lo que es importante tener una buena higiene del sueño

CIUDAD MCY.- De acuerdo con especialistas, dormir bien es uno de los hábitos fundamentales para cuidar la salud del cerebro, ya que durante el descanso nocturno este órgano realiza procesos importantes para la vida cotidiana, relacionados con el aprendizaje y los recuerdos de cada quien.

La neuropsicóloga Katherine Vergara señaló que “en una de las fases del sueño, el cerebro ‘vuelve y repasa’ los acontecimientos del día y lo que aprendió. Se repiten esos circuitos neuronales y luego fija en la memoria lo que considera pertinente. Se produce además una ‘poda y limpieza’ neuronal, en la que dicho órgano decide cuáles son las conexiones que desea preservar y cuáles son las que desechará”.

Explicó que descansar durante la noche “también es fundamental para la consolidación del aprendizaje. Los niños aprenden mucho mejor, mucho más rápidamente, si duermen la cantidad de horas requeridas, y si mantienen la arquitectura del sueño o las fases que lleva a cabo dicho órgano para completar el ciclo. En términos cognitivos, dormir bien es fundamental para que funcione adecuadamente el cerebro a largo plazo”.

Vergara comentó que “si una persona duerme bien el cuerpo, y el cerebro en particular, funciona mejor al día siguiente, así como también disminuyen las posibilidades de que se presenten patologías, tanto a nivel cerebral como a nivel físico en general”.

DESCANSO REPARADOR

La especialista indicó que “el buen descanso nocturno es aquel en el que la persona se despierta en la mañana sintiéndose descansada, porque el sueño ha sido eficiente y reparador, y dicho resultado no está relacionado directamente con el tiempo que pase en la cama durmiendo”.

Aseguró que “hay quienes requieren menos horas de sueño, es decir, duermen menos que otros, pero igual se sienten descansados. Pero, lo recomendable es que un adulto duerma entre seis y 10 horas, aunque hay quienes necesitan más horas que otros para poder sentir que el reposo ha sido reparador”.

Explicó que, a medida que se comienza a envejecer suele acortarse un poco la necesidad de dormir “pero eso no es significativo y, en todo caso, no se debería dormir menos de seis horas o más de 10 horas, ya que dormir en exceso tampoco es bueno”.

Enfatizó que “si se trata de niños el requerimiento es distinto, y depende de las edades. Mientras más pequeños son, más tiempo necesitan para descansar y ese reposo está asociado al desarrollo cerebral y a procesos que se dan durante el sueño, que son importantes para el crecimiento y la maduración cerebral, y para el cuerpo en general”.

HIGIENE DEL SUEÑO

La neuropsicólogo señaló que la higiene del sueño hace referencia “a un conjunto de prácticas o hábitos que se adoptan con el fin de mejorar la calidad del descanso nocturno, o para prevenir que aparezcan alteraciones del sueño”.

Vergara indicó que “una rutina saludable para dormir bien incluye adecuar el ambiente en el que se descansa, por ejemplo, tener todas las luces apagadas y tratar de minimizar la iluminación que proviene de aparatos electrónicos como el televisor o el reloj despertador, que haya una buena ventilación y no utilizar la cama para trabajar, comer, hacer tareas u otras actividades, las que deben tener un lugar apropiado para realizarlas, a fin de que exista una asociación de que ir a la cama sea sinónimo de descanso”.

Igualmente, recomienda evitar la utilización del celular, ya que la luz que emiten estimula el cerebro y altera el ciclo circadiano (el que regula las horas de vigilia y de sueño).

También se aconseja adoptar hábitos como: exponerse a la luz solar durante el día, ejercitarse regularmente, pero no cerca de las horas de descanso; hacer cenas ligeras, evitar las emociones fuertes antes de dormir y no hacer siestas durante el día o, si se requieren, que las mismas no sobrepasen los 40 minutos.

AGENCIAS