CIUDAD MCY.- El hígado graso, también conocido como esteatosis hepática, es una condición cada vez más frecuente en adultos y en personas con factores de riesgos metabólicos que suele dar ciertas señales con síntomas discretos pero incómodos, además de que las causas por las que se desencadena son diversas.

De acuerdo a expertos, el cansancio persistente o una sensación de malestar general son ejemplos de los síntomas más frecuentes; cuando la enfermedad progresa, es una molestia o dolor “sordo” en la parte superior derecha del abdomen, justo bajo las costillas.

En formas más avanzadas o cuando el hígado graso ya ha evolucionado a inflamación significativa, pueden aparecer otros signos que indican daño hepático. Ahora, las causas que provocan el padecimiento también son factores clave para identificar y atender el problema.

Una de las causas principales del hígado graso es el sobrepeso y la obesidad, especialmente cuando la grasa se acumula alrededor del abdomen. Estas condiciones están estrechamente vinculadas con problemas metabólicos que favorecen la acumulación de grasa en el órgano.

La resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 también se encuentran entre los factores de riesgo más importantes, según el NIH. Cuando el cuerpo no responde adecuadamente a la insulina, los niveles de glucosa en sangre se elevan y el órgano tiende a almacenar más grasa.

Además, concentraciones anormales de grasas en la sangre, como niveles elevados de triglicéridos o colesterol LDL, aumentan la probabilidad de desarrollar esta enfermedad hepática. Básicamente, la genética, la dieta y las diferencias en la composición intestinal pueden desempeñar un papel adicional para la acumulación de lípidos.

FUENTE: VTV 

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