Bajo el lema “Señor, que se abran nuestros ojos”, más de 60 actores de la Diócesis de Maracay dan vida a una tradición que ya es Patrimonio Histórico y Cultural del municipio Mario Briceño Iragorry.
CIUDAD MCY.- El eco de las escrituras vuelve a resonar en las calles de la parroquia Nuestra Señora de La Milagrosa. No es solo un ensayo; es el despertar de una identidad. Con la mística que otorgan 22 años de entrega ininterrumpida, el grupo de Arte Católico Misionero (ArCaMis) ha dado inicio oficial a las jornadas de preparación para la representación de La Pasión de Jesús 2026.
Lo que comenzó hace dos décadas como una iniciativa parroquial, hoy se erige como el corazón cultural del municipio Mario Briceño Iragorry, respaldado por su reciente declaratoria como Patrimonio Histórico Cultural.
UN ELENCO QUE TRASCIENDE GENERACIONES
La convocatoria ha superado las expectativas. Más de 60 personas, desde niños que apenas descubren el escenario hasta adultos que han visto crecer la obra, se reunieron para responder al llamado del servicio a través del arte. La producción, liderada por su fundador y productor ejecutivo, Juan Carlos Rodríguez, junto a las productoras generales Morellys Marín y Rosa Hernández de Duran, apuesta este año por una profundidad mayor: la vivencia del Evangelio desde la piel y el hueso.
Bajo la guía espiritual del Pbro. Jim Gil, el proceso busca que los participantes no solo «actúen», sino que habiten la historia personal y comunitaria de Cristo. Como bien reza el lema de esta temporada extraído de Mateo 20,33: “Señor, que se abran nuestros ojos”.
El rigor profesional no queda de lado. El Lic. Juan Martín Ribas Scribani, director escénico con amplia trayectoria, ha implementado un programa formativo que potencia las capacidades corporales y expresivas del elenco.
«Buscamos que construyan sus personajes sin temor, que habiten el espacio y entiendan que cada gesto es una palabra de fe», explica la dirección.
Durante las primeras cuatro semanas, el trabajo se ha centrado en el capítulo 20 de San Mateo. Se han afinado las expresiones de los «sacerdotes» y la respuesta orgánica del «pueblo», incorporando murmullos, miradas y reacciones cotidianas que prometen un realismo sobrecogedor en la puesta en escena final.
EL PESO DE LA CRUZ: UN ENSAYO ENTRE LÁGRIMAS
Uno de los momentos más conmovedores de este arranque de temporada fue el ensayo íntimo de Jesús Isturiz, quien por segundo año consecutivo asume la responsabilidad de interpretar al Nazareno. En un clima de profunda emotividad, el equipo fue testigo de una interpretación cargada de verdad al recrear el anuncio de la pasión. Las lágrimas en el set de ensayo recordaron que, para ArCaMis, esta no es una obra de teatro común, sino un camino de encuentro con Cristo.
Llevar a cabo una producción de tal magnitud, reconocida como patrimonio local, requiere más que talento. El equipo ha iniciado una serie de actividades pro-fondo que han contado con el respaldo masivo de la comunidad de El Limón. El éxito de estas jornadas garantiza que los gastos de producción (vestuario, escenografía y técnica) estén a la altura de lo que el municipio merece.
La Pasión de Jesús en El Limón no es solo un evento de Semana Santa; es un ejercicio de memoria y fe que mantiene viva la llama del arte católico en Venezuela. Con disciplina, unidad y una mística renovada, ArCaMis se prepara para que, en los próximos meses, los ojos de todo un pueblo se abran ante el misterio de la entrega más grande de la humanidad.
REINA BETANCOURT
FOTOS: CORTESÍA

