Atletas ponen el corazón para que el estado Aragua siga siendo, indiscutiblemente, la cuna de los mejores deportistas de Venezuela

CIUDAD MCY.- Más allá de las medallas y los podios, el deporte aragüeño se construye con historias de resiliencia. En la Misa del Deporte celebrada en el municipio Santiago Mariño, la fe en el Todopoderoso se mezcló con la determinación de más de 800 atletas. Entre la multitud, cuatro voces resumen el sentir de una generación que no solo busca ganar, sino trascender.

 LA REVANCHA DE LA ARENA

A sus 17 años, el tenista de playa, Max Ancinez, ya sabe lo que es estar en la cima, pero también conoce la sed de victoria que deja un segundo lugar. Tras un 2025 de “altibajos” donde se coronó campeón nacional y subcampeón panamericano, venciendo incluso a la dupla número uno de Brasil, su mirada está fija en un solo objetivo para este 2026.

“Este año me muero por ganarlo”, confiesa Max con la intensidad de quien tiene una cuenta pendiente. Su petición al cielo es clara: salud y fortaleza para conquistar el Panamericano y, finalmente, debutar en el Mundial, un sueño que el año pasado quedó en pausa pero que hoy es su motor principal.

EL FUTURO SE LLAMA PAOLA MORENO

Con apenas 11 años, Paola Moreno representa la base del atletismo aragüeño. Su paso por los Juegos Nacionales 2025 fue brillante, regresando a casa con tres medallas y marcas personales superadas. Para ella, la oración no es por trofeos, sino por la capacidad de resistir.

“Le pido a Dios que siempre me ayude a tener fuerza en los entrenamientos”, comenta la pequeña atleta. Su reto para este 2026 es mantener la consistencia y asegurar, una vez más, su cupo en la máxima cita deportiva del país, demostrando que la precocidad no está reñida con la disciplina.

DE JAPÓN A LOS SORDOLÍMPICOS 2029

El karateca Daniel Gómez, de 35 años, es el vivo ejemplo de que los límites son mentales. Su 2025 fue “fenomenal”, marcando un hito en su carrera al viajar a Japón y obtener el tercer lugar olímpico. Pero Daniel no se conforma con el bronce ni con el recuerdo de una experiencia multicultural maravillosa.

Su visión es a largo plazo son las Sordolimpiadas 2029. “Mi mayor reto es conseguir la medalla de oro y brindarle estabilidad a mi familia, una vivienda, una mejor calidad de vida”, explica Daniel. Para él, cada golpe y cada kata es un paso hacia la dignificación de su hogar y el orgullo de su comunidad.

 LA PRECISIÓN DE LA ESPERANZA

En el deporte adaptado, la bocha es una danza de estrategia y precisión. Preiler Guaquire, atleta paraolímpico, entiende que su disciplina es un reflejo de su vida. Agradecido por los caminos que se han abierto, Preiler ya visualiza su próximo gran asalto: los Paranacionales 2026.

“Mi deseo es que Dios me permita seguir obteniendo fuerzas. El reto es quedar en lo más alto del podio”, afirma Guaquire. Su participación es un recordatorio de que el compromiso del Gobierno Bolivariano de Aragua y el IRDA abarca todas las capacidades, impulsando un deporte inclusivo y victorioso.

MARÍA JOSÉ PARRA |  FOTOS : CIUDAD MCY