Legisladores e historiadores buscan concretar un instrumento legal, que permita proteger desde el toque del tambor costeño hasta el rigor del patrimonio arquitectónico de Maracay

CIUDAD MCY.- En un encuentro que fusionó la técnica legislativa con el clamor de la memoria viva, los legisladores Johan Norato y Vicente Flores lideraron una mesa de trabajo junto a la Asociación de Cronistas y la Red de Historia para dar vida al proyecto de Ley de la Aragüeñidad, Símbolos Patrios e Identidad.

Bajo la cúpula del debate democrático, el vicepresidente del Cleba, Johan Norato, y el legislador Vicente Flores, se sentaron frente a los cronistas, con el objetivo de crear un marco jurídico que proteja, regule y promueva los símbolos que nos definen como aragüeños.

«No estamos solo escribiendo leyes; estamos blindando el orgullo de haber nacido bajo este sol», comentó uno de los presentes durante la jornada.

PUNTOS CLAVE

Un blindaje jurídico garantizará la protección legal de los símbolos patrios regionales frente a usos indebidos. Fomento de la Identidad que involucra contenidos históricos locales en los espacios educativos y públicos. Este proyecto contará con la participación directa de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio. El ambiente en el salón transpiraba solemnidad.

Los cronistas, con sus libretas llenas de fechas y nombres que parecen susurrar desde el pasado, aportaron la mística. Norato y Flores, por su parte, pusieron la estructura. En este encuentro se escucharon relatos sobre las batallas de la Independencia, la herencia de los valles y la importancia de que un niño en San Casimiro o en Ocumare de la Costa sienta el mismo latido al ver su bandera estatal.

En un mundo interconectado, la identidad local suele diluirse. Este paso legislativo es un ejercicio de soberanía cultural. No se trata de un regionalismo vacío, sino de un reconocimiento a la trayectoria histórica de Aragua como cuna de la libertad y motor del pensamiento venezolano. La participación de la Red de Historia garantiza que el enfoque no sea solo heroico-militar, sino social y humano.

Esta mesa de trabajo concluyó su primera etapa, con la promesa de llevar esta discusión a cada municipio, los legisladores han encendido una chispa que promete convertir el sentimiento aragüeño en un mandato de ley.

Aragua se prepara para mirarse al espejo y reconocerse, no solo en sus mapas, sino en el respeto sagrado a su historia. La «Aragüeñidad» ya no será solo una palabra; pronto será un derecho protegido por el estado y abrazado por su gente.

REINA BETANCOURT 

FOTOS: CORTESIA